Toda mi vida viví en Echesortu y hoy veo con tristeza y resignación el cierre del bar La Capilla, todo un emblema del barrio, un lugar mítico que enlazaba la historia de las generaciones de los habitantes del barrio. Hay mucho dolor en los vecinos por este cierre y creo que es algo que también debería llegarle al corazón al resto de los rosarinos. Después del rescate de La Buena Medida y El Cairo, tuvimos la esperanza puesta en el proyecto del Congreso que quería hacerlo patrimonio histórico. Lamentablemente, las cosas no se dieron y hoy el barrio llora la pérdida de otro negocio emblemático de calle Mendoza como pasó con Space, Pizzería Pedrín (que devino en otro proyecto gastronómico). Debemos pensar que Rosario necesita de estos lugares para contar su historia, no solamente en el centro debemos salvar negocios y edificios, en los barrios de la ciudad también hay mucho para contar.


























