Si bien la adicción a Facebook no se encuentra reconocida como una enfermedad al día de hoy, en Italia ya existen dos clínicas especializadas en tratar este trastorno, así como la dependencia de la red en general, lo que llaman desorden por adicción a internet .
La primera de estas clínicas fue abierta en noviembre en el policlínico Agostino Gemelli de Roma, la segunda funciona desde enero de este año en el hospital La Molinette de Turín.
En la web del policlínico de Roma, se indica que los pacientes acuden sólo durante el día y sigue un protocolo de intervención. Desde su apertura la clínica dio cerca de 70 citas, pero se presentaron a las mismas la mitad de los solicitantes.
Se realiza una entrevista para diagnosticar la posible dependencia, luego se suceden encuentros con el paciente a fin de averiguar la psicopatología que se esconde detrás de la dependencia, la cual se trata con fármacos; y, se intenta reinsertar progresivamente al enfermo en un grupo de rehabilitación con el objetivo de "reactivar su contacto con la vida y los demás".
En esta última fase se ayuda al paciente a recuperar su capacidad de comunicación no verbal. El coordinador de esta unidad, el psiquiatra Federico Tonioni, explica que "el uso patológico de internet provoca síntomas físicos muy similares a los que manifiestan los toxicómanos en crisis de abstinencia".
La iniciativa del hospital romano garantiza a sus pacientes "la contención del malestar que sufren durante el síndrome de abstinencia de la web que se transforma en ansia, depresión y miedo de perder el control de lo que ocurre en internet". "Existe la adicción cyber-sexual (dependencia del sexo virtual o la pornografía), la cyber-relacional (relativa a las redes sociales), el net-compulsivo (adicción a los juegos de azar, las compras, etc), la adicción a las descargas (búsqueda compulsiva de información) y la dependencia con los videojuegos)".
Destacan como síntomas de que algo va mal la necesidad creciente de pasar cada vez más tiempo en la red la reducción de otras actividades de interés, el padecimiento de ansia, depresión o pensamientos obsesivos cuando se reduce el tiempo dedicado a navegar por internet, la necesidad de acceder a internet cada vez con más frecuencia, la incapacidad de controlar el uso de la red y el empleo de una gran cantidad de tiempo en actividades relacionadas con internet, aunque esto acarree consecuencias negativas en su vida.
Esos síntomas pueden relacionarse con la pérdida de las relaciones interpersonales, cambios de humor, alteración de la percepción temporal, empleo compulsivo del medio, fetichismo tecnológico, privación del sueño y problemas físicos.