Respecto de la carta "Celibato y pedofilia" de Pocho Maineri del 21/02 /10, creo que se hace necesario aclarar (le) un par de conceptos básicos porque el nexo que trata de demostrar en el último párrafo entre el primero y segundo término es, a mi entender, absolutamente erróneo. Por un lado está la cuestión del celibato sacerdotal, el que fue reglado por la Iglesia durante la Edad Media a través de diferentes disposiciones emanadas de diversos Concilios (de Elvira, de Nicea, de Letran I, de Letran II ), siendo aún hoy materia de discusión y sobre el que cada uno puede tener una opinión. Por otro lado está la pedofilia o paidofilia que consiste en excitación o el placer sexual que tienen por objeto a niños por lo general entre los 8 y 12 años. Que Maineri considere que el celibato es contranatura, es respetable como opinión suya; pero que trate de ver un nexo entre el celibato sacerdotal y la pedofilia, me parece realmente ilógico. Si el celibato impuesto por la Iglesia Católica significa un peso para sus sacerdotes, los mismos, para desarrollar su vida sexual, tienen otras opciones que no necesariamente son o deben tener como objeto a los niños, hecho de verdad aberrante. Por otro lado, este crimen es sufrido a diario sin distinción de clase o condición social (y la mayoría de las veces en absoluto silencio) por una gran cantidad de niños que no precisamente están en contacto con sacerdotes católicos. Personalmente, no acuerdo con el celibato, pero lo veo como las reglas de una institución que como tantas genera normas para su funcionamiento, las que pueden ser modificadas con el tiempo y el peso de las circunstancias. Pero las causas para oponerse al celibato son de tal peso, están tan totalmente justificadas por la lógica y la naturaleza, que resulta sencillamente ridículo apelar a un argumento como la pedofilia para combatir la abstención sexual impuesta a los religiosos católicos.































