En la portada de La Capital del pasado 3 de mayo se informa que en Rosario se labran mil multas por día por mal estacionamiento. La nota se basa en los datos que aporta la Dirección de Seguridad y Circulación de la Municipalidad. Me parece excelente que se castigue a los desaprensivos automovilistas que no respetan nada y se los sancione. Pero en la era de la tecnología me resulta incomprensible haber recibido hace un mes una cédula por infracción de un vehículo que vendí el 14 de octubre del año pasado. La multa dice que yo con el auto que manejé por última vez en octubre de 2009 estacioné en Corrientes 331 el 13 de enero de 2010 a las 17.04 hs, y violé disposiciones referentes a estacionamiento medido. Según un gestor no basta con haber vendido correctamente el vehículo y haber efectuado de inmediato la denuncia de venta, también debo concurrir a alguna oficina municipal para dar de baja la patente. La verdad que es un abuso el recibir una cédula por una infracción que no cometí. Justo yo que les toco bocina a las palomas para no embestirlas y que en 30 años sólo tengo una multa por glotón, porque paré en doble fila en Garay y San Martín por espacio de cinco segundos para ver si había lugar en una conocida pizzería. Los muchachos del municipio deberían agilizar las bajas y estar bien conectados con los Registros del Automotor y no fastidiar a las personas, manejándose con informaciones erróneas y atrasadas. Cuando disponga de una mañana libre para perderla al vicio agacharé la cabeza como hacen todos y concurriré a algún Centro Municipal de Distrito a dar la baja de la patente. Aunque no estaría nada mal que alguien de la Municipalidad de Rosario haga un alto en sus agotantes tareas de seis horas diarias y me envíe por el mismo medio en vez de otra cédula por infracción una cédula por disculpas.


































