Los adolescentes de entre 12 y 18 años en las ciudades de Brasil tienen un riesgo de morir asesinados 30 veces superior al de un joven en Europa, reveló un estudio divulgado ayer.
El estudio realizado en 267 ciudades con más de 100.000 habitantes en todo Brasil reveló que dos jóvenes de cada mil no llegarán a los 19 años si las condiciones de violencia no cambian, y, si el ritmo se mantiene, un total de 33.000 adolescentes habrá perdido la vida en forma violenta entre 2006 y 2013.
El informe del Programa de Reducción de la Violencia Letal contra Adolescentes y Jóvenes fue elaborado por el gobierno brasileño, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el no gubernamental Observatorio de Favelas.
“La violencia letal comienza muy temprano en la adolescencia”, comentó Manuel Buvinich, representante en Brasil de Unicef. “A los 12 años ya comienzan a ser víctimas de violencia, eso es muy preocupante”.
De la población de 14 millones que abarca el estudio, se calcula que 33.000 jóvenes de 12 a 18 años no llegarán a cumplir los 19 en el período que va de 2006 a 2012
Carmen Oliveira, de la Secretaría de Derechos Humanos del gobierno brasileño, destacó que preocupa la indiferencia de la opinión pública frente a la muerte de los jóvenes.
“Mucha gente se mantiene indiferente frente a la violencia porque piensa que se trata de bandidos. Tenemos que romper esa idea de que los que mueren son delincuentes, es como si la sociedad brasileña hubiera abandonado a esos adolescentes”, comentó Oliveira en conferencia de prensa.
Los homicidios representaron el 46 por ciento de las muertes registradas en la franja de edad analizada, en la que los fallecimientos por causas naturales supusieron el 26 por ciento y los ocurridos en accidentes el 22 por ciento.
Además, el informe logra dilucidar que el tres por ciento de los adolescentes se suicidó y que un porcentaje similar murió por “causas indefinidas”.
“Estas cifras deben ser suficientes para transmitir la gravedad del fenómeno en Brasil, sobre todo si se recuerda que el homicidio contra adolescentes debería ser, en principio, un hecho extraño en cualquier sociedad”, señala el estudio.

































