Soy vecina de calle Sarmiento al 1000 y quiero manifestar mi queja contra el boliche bailable La Macarena. Desde el miércoles a la noche y durante el jueves, viernes y sábado, los vecinos de esa calle tenemos que sufrir los ruidos ocasionados por los chicos que concurren a ese lugar. Gritos, botellazos, palabrotas, corridas entre ellos, pibes y pibas que no entran al boliche, hacen que nuestras noches sean de terror. A mí no me disgusta que la gente joven se divierta pero creo que todos nos debemos respeto. Y a los dueños del bailable les digo que a ellos también les corresponde mantener la calma. Ellos tienen todo el derecho de hacer funcionar su negocio y nosotros tenemos el nuestro, el de poder descansar como corresponde. Creo que no es difícil lograr esta armonía, pero a los dueños les toca ocuparse de que así sea. Y las autoridades de la ciudad deberían realizar los controles correspondientes para que estas cosas no sucedan.































