Quiero agradecer, como padre con poca experiencia en estas situaciones, a los organizadores de la Copa Disney, porque a pesar del tiempo, pasamos un día maravilloso en cuanto a lo deportivo, a los horarios que se respetaron, a la contención de los equipos y a la tolerancia de los encargados de los stands ante la ansiedad de los jugadores (y la nuestra también). Quiero agradecer al colegio Los Arroyos, por haber dispuesto de sus instalaciones de manera tan generosa, y a los miembros y padres del mismo por haber asistido a los presentes. También a los profes de todos los colegios, en forma especial a los de mi hija, el profe Pablo y la profe Lucrecia, por el apoyo y la dedicación a un grupo de nenas que nunca había jugado al fútbol. Más que nada, por fomentar su espíritu deportivo. La excepción son las profesoras de un colegio religioso de bulevar Oroño que se olvidaron de que las "jugadoras" son niñas de 10 y 11 años que van a divertirse y a confraternizar con otros grupos. Esperemos que para el próximo año cambie la actitud de estas dos señoras, y que el ejemplo que den sea más edificante para los chicos que se están formando.



































