Los vecinos de Presidente Roca y Córdoba estamos soportando desde hace más de un mes a un joven que en plena esquina, a la entrada de una conocida marca de alfajores marplatenses, tortura a cualquier hora del día y hasta casi las 23 horas con un ruido y una imprudencia e impunidad increíble. Nadie entiende cómo la GUM o inspectores municipales no inter vienen y permiten esta falta de respeto a quienes ni siquiera podemos hablar en nuestras propias viviendas o debemos encender la televisión muy fuerte para no escuchar el estrepitoso ruido permanente de una trompeta. Un instrumento de viento que es una tortura diaria y retumba en nuestros oídos, aún en los pisos más altos de los edificios que rodean dicha esquina, donde transita muchísima gente diariamente. Si se persigue a los manteros, a los que necesitan trabajar y muchos de ellos son extranjeros que no molestan ni con gritos ni con música constante, ni piden dinero a la gente que pasa o a los vehículos que paran en el semáforo como el caso que menciono, alguien debe poner un límite. Por favor a las autoridades pertinentes, pagamos nuestros impuestos religiosamente, tenemos derechos adquiridos, así que intervengan.



































