Ya estamos acostumbrados a los delirios presidenciales. Como si fuera un kilo de pan hay que salir a comprar autos, porque los monopolios industriales del ramo ven la caída de las ventas; entonces, nada mejor que un vocero presidencial para su promoción junto con la triste aparición de la ministra de Industria. Ya no importan los ferrocarriles si los trae Randazzo para promocionarse como presidenciable entonces. Lamentablemente, hasta el gobierno municipal se prestó a esta nueva farsa como la gran noticia. La caída de ventas no se produce por la inflación que ya se comió los aumentos de sueldos, y ahora piden un nuevo endeudamiento del pueblo porque no son solamente los monopolios los que se puedan beneficiar, también serán los bancos, tan buenos ellos. Cuándo será que los rosarinos -sobre este particular- y la Nación toda se enteren de que la Argentina es el único país que no tiene una red ferroviaria acorde a sus necesidades como cualquier país del mundo medianamente desarrollado, que la tiene y subsidia. Pues es un elemento vital para su desarrollo económico y para los que piensan que uno es un destituyente que lean a don Arturo Jauretche, ya que tanto lo están poniendo en boga. Hagan realidad lo que vuestro jefe dijo, que quiere una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. Hasta el día de hoy están haciendo todo lo contrario.

































