El enviado de Naciones Unidas consiguió que el gobierno del país del sudeste asiático amnistiara a un preso sentenciado por un atentado. Invocó razones humanitarias, ya que el hombre tiene un cáncer en estado terminal. El gobierno de Myanmar, la antigua Birmania, concedió el indulto a un condenado a muerte enfermo de cáncer tras la visita a la cárcel del relator especial de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el argentino Tomás Ojea Quintana.
Phyo Wai Aung, de 33 años, había sido condenado en mayo por la muerte de diez personas en una serie de atentados en 2009 y fue puesto en libertad por razones humanitarias.
"Los derechos humanos serán el principal reto para la transición a la democracia en Myanmar", señaló Ojea Quintana durante una conferencia de prensa en el aeropuerto internacional de Rangún, la capital. Este fue el sexto viaje del abogado argentino como relator de la ONU desde que asumió el cargo en 2008 para investigar, supervisar y sugerir soluciones a los problemas de derechos humanos en el país del sudeste asiático.
Myanmar es una antigua colonia británica que obtuvo su independencia en 1948 y desde 1964 fue gobernada por una dictadura militar hasta marzo de 2011, cuando se disolvió oficialmente.
Durante los seis días que duró su estadía en Myanmar, Ojea Quintana viajó a la región de los rohingya, discriminados desde hace décadas. El gobierno que sucedió a la junta militar les sigue negando la ciudadanía por considerarlos descendientes de inmigrantes ilegales de Bangladesh.
El caso más resonante de su visita fue, sin embargo, la del reo liberado Phyo Wai Aung. Ojea Quintana ya lo había visto en prisión en otros dos viajes previos y, al parecer, el tercero fue el determinante. Wai Aung había sido detenido en abril de 2010 acusado de ser el responsable de varias bombas que causaron diez muertos y 168 heridos durante las celebraciones del año nuevo budista en Rangún. El condenado, sin embargo, siempre mantuvo su inocencia y denunció haber sufrido torturas durante su detención y el juicio, según informó Amnistía Internacional.
"No sé realmente por qué me han liberado, ¿por la visita del señor Quintana?, ¿por la demanda de los grupos de Derechos Humanos? o ¿por mi enfermedad?", señaló Wai Aung a la cadena británica BBC. El hombre sufre parálisis en la mitad de su cuerpo y, según el diagnóstico del hospital de la prisión, un cáncer de hígado en estado terminal.