El artista alemán que usó una piedra sagrada de los indígenas de Venezuela para una instalación en Berlín se mostró ayer dispuesto a devolverla a su lugar de origen para terminar con los roces que el caso provocó entre los dos países.

El artista alemán que usó una piedra sagrada de los indígenas de Venezuela para una instalación en Berlín se mostró ayer dispuesto a devolverla a su lugar de origen para terminar con los roces que el caso provocó entre los dos países.
El artista, Wolfgang Kraker von Schwarzenfeld, pidió que se aclaren antes cuestiones legales y financieras. La piedra fue "un regalo" de Venezuela al pueblo alemán, y ahora hay que revertir ese proceso, explicó.
La piedra semipreciosa de jaspe, de unas 25 toneladas, está en el parque Tiergarten de la capital alemana integrando un proyecto de Schwarzenfeld.
Según los indígenas de la etnia pemón, la piedra conocida como "Kueka" fue sacada ilegalmente del país a comienzos de 1999 por el artista, violando el culto sagrado del pueblo pemón y la legislación de protección ambiental venezolana.




