El pasado 15 de enero, a las 6.45 de la mañana, una brutal noticia nos rompió los corazones. Mi chiquito de 16 años, Martín Busallacchi, junto a otros tres familiares (Hugo Sánchez, Mirta Radicci y Facundo Sánchez), fueron asesinados en la ruta nacional 41, en cercanías de San Antonio de Areco, por Federico Andrés Teilletchea, quien conduciendo su auto con desenfreno y un alto grado de ebriedad (comprobado), destruyó por completo el vehículo en el que viajaba mi hijo. Este asesinato tuvo poca y confusa difusión. Por tal motivo, a través de esta carta, expongo mi más firme reclamo para que la causa no quede impune o desvirtuada. El individuo que destruyó nuestra familia llevándose un niño sano e inocente junto a tres personas más, debe pagar cada minuto de su existencia por la brutalidad cometida. La irreparable pérdida y el dolor profundo que aflora desde mis entrañas no va a devolverme a mi nene. Pero debemos evitar que tales asesinos circulen libremente destruyendo personas y familias. A mi chiquito le quitaron todas las oportunidades de disfrutar una vida sana y alegre, y eso es injusto. Este criminal no tiene derecho a ninguna oportunidad. A mi hijo él se las quitó. Hagamos fuerza entre todos para que la Justicia se haga realidad y le impida para siempre volver a estar al comando de un vehículo y que soporte penalmente lo que le corresponde. Posiblemente ya le hayan otorgado la excarcelación. Pero más allá del buen desempeño que algunos estamentos de la Justicia tengan nuestro gran temor es que este asesino escape del país para evadir responsabilidades. No sería la primera vez que sucede.




































