Un joven marino mercante detenido desde enero por estrangular a su hermana, crimen que él mismo
confesó, sumó una acusación más grave a la que pesaba sobre él como autor del homicidio: le
atribuyeron haber planificado el ataque, agravante que prevé una condena perpetua. Esa imputación
le fue impuesta a ocho meses del suceso y a partir del hallazgo, en su casa, de un bolso con sogas
preparado para cometer el hecho.
José Damián Saluzzi fue nuevamente indagado en el juzgado de Instrucción
Nº 12, a cargo de Mónica Lamperti. El joven de 28 años, mecánico dental que trabajaba como
embarcado, está procesado por el crimen de su hermana Analía, de 35 años, bajo la figura de
homicidio simple. Es un delito que contempla una pena de 8 a 25 años de prisión. La medida está
firme. Pero antes de enviar el caso a juicio, el fiscal Nº 8, Edgardo Fertita, pidió que lo
interrogaran por haber actuado con premeditación, lo que agrava el delito.
El muchacho también fue acusado del crimen de su abuela, cinco años
antes, pero por faltad de pruebas obtuvo la falta de mérito (ver aparte).



























