Por mucho que quieran darle el carácter de una rebelión fomentada y estimulada por la corporación, ya no hay personas a las que les puedan vender pescado podrido. Está claro que es un reclamo laboral. A mí no me preocupa que un conjunto de empleados del Estado reclamen dentro de la ley, es más, adhiero al mismo. Ignoro la formulación utilizada para semejante poda pero sin duda es obscena, no resiste el más mínimo análisis, así están las cosas. Una persona con antecedentes de sedición al frente de carteras con las que confrontó en el pasado. Esta gente desarraigada en la mayoría de los casos, que tienen familia, esposas e hijos, cuando no padres a cargo en lugares lejanos de sus destinos, viéndose obligados a gastos extras y sin tener en claro qué es lo que perciben en retribución a sus tareas que tienen que ver con su propia vida. Reflexionen en nombre de todos, ustedes gobiernan para el 100 por ciento.
































