Quiero adherir fervientemente a las palabras que tiempo atrás manifestara con toda mesura el gobernador de Santa Fe, cuando en referencia al tema inseguridad, expresara ante los medios que "es una sensación". Pues bien, voy a tomarme el atrevimiento de corregir lo de sensación por sensaciones. Son muchas entre ellas: sensación de considerar cada vez más barrios de Rosario como zonas liberadas para que actúe la delincuencia. Sensación de impunidad creciente por parte de quienes deben administrar Justicia, ante lo cual la ciudadanía no encuentra una explicación racional de que peligrosos delincuentes reincidentes están en libertad y asediándonos. Sensación de repudio ante tanta inoperancia de los entes directamente involucrados en velar por una buena calidad de vida de la ciudadanía en su conjunto. Sensación de llegar a sospechar que la delincuencia, íntimamente ligada a la drogadependencia, pudiera llegar a ser un suculento negocio que no conviene desmantelar. Sensación de un sinnúmero de pésimas sensaciones que amenazan con destruir sistemáticamente los anhelos de paz y felicidad que merecen todas aquellas personas honestas, y que habitan esta bendita patria, esperanzados en que algún día, no muy lejano, tengamos paz, justicia y seguridad.


































