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Abogados y abogados

En una carta publicada hace unos días un lector se refirió al lamentable crimen ocurrido en Juan Manuel de Rosas y Mendoza y concluye con una ofensiva frase referida a la Justicia y a los abogados (a todos, sin exceptuar a ninguno).

Lunes 10 de Febrero de 2014

En una carta publicada hace unos días un lector se refirió al lamentable crimen ocurrido en Juan Manuel de Rosas y Mendoza y concluye con una ofensiva frase referida a la Justicia y a los abogados (a todos, sin exceptuar a ninguno). Ha incurrido en una generalización injusta e inexacta. En primer lugar, son una minoría los abogados que atienden habitualmente causas penales. Y si bien algunos de ellos defienden a delicuentes, otros al contrario atienden a las víctimas de la inseguridad e incluso hay casos en que el accionar profesional evitó que inocentes en vez de verdaderos culpables se pudran en las cárceles (caso Dreyfus). Hay abogados y abogados, están los apoderados de las compañías de seguros que defienden los intereses de ellas y están los que procuran indemnizaciones para los afectados por accidentes de tránsito u otros siniestros, como los que defienden a patrones contra reclamos justos o injustos de empleados y los que patrocinan a éstos. También actúan los que han recuperado propiedades usurpadas u ocupadas por inquilinos que ni pagan ni se van, los que intentan cobrar los créditos de sus clientes y los que defienden a deudores de reclamos a veces excesivos. Añadamos los que defienden los derechos de jubilados y de otros ciudadanos ante abusos de autoridades. Recordemos que en la historia de la humanidad los abogados hemos sido las puntas de lanzas en la lucha por la libertad, por ejemplo en las revoluciones americanas, en la francesa, en la nuestra de mayo (Belgrano), que un abogado (Alberdi) diseñó las bases de nuestra constitución, y otro (Vélez Sarsfield) reglamentó la vida privada con un Código Civil adelantado a su tiempo. Recientemente han surgido nuevas ramas del derecho y tenemos abogados ambientalistas que batallan por preservar el medio ambiente o procurar soluciones justas para nuevos tipos de conflictos (delitos cibernéticos, padres separados impedidos de ver a sus hijos). A propósito de estas novedades y de sus acusaciones indiscriminadas de indebido enriquecimiento le ilustro al mencionado lector que hace años hubo accidentes fatales en el corredor Rosario-San Lorenzo provocados por humaredas provenientes de basurales municipales situados a la vera de la autopista Rosario-Santa Fe, entonces un abogado, ahora jubilado, por su cuenta promovió acciones judiciales para erradicar dichos basurales y logró la relocalización de los de Capitán Bermúdez y Fray Luis Beltrán, y desde entonces no hubo más siniestros ni muertes por dicho motivo. Dicho profesional, ni con los honorarios que percibió por dichos casos, ni por los restantes de su carrera profesional se enriqueció. De manera que no hay que emitir juicios, o condenas, imprudentes e inexactas.

Raúl Miguel Ghione
DNI 6.033.754

Calumnias a modo de venganza

Contesto en mi inevitable indignación, y como única y última respuesta personal, la carta hecha por el dueño de una gomería que ha sido inspeccionada a raíz de las denuncias que he elevado al Distrito Municipal correspondiente por ruidos molestos y ocupación de acera, y luego clausurada, desconociendo los motivos puntuales por los cuales, más allá de los aspectos observados, se tomó tal decisión. Desde ese día y antes también he sido amenazada de muerte y hostigada incluso por la misma esposa del dueño en un modo que pareciera ya no corresponder al género masculino. Pero esto no ha sido todo. El dueño me ha calumniado diciendo que los he chantajeado recién mudada a cambio de no hacer las denuncias. Soy de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y he venido a Rosario buscando una vida menos estresada. Interpretando desde mi propia formación profesional que ése habrá sido su deseo para hacerme callar, con la misma inescrupulosidad que maneja su local, ocupando la acera, usando tornos con altos niveles de sonoridad que imposibilitan todo tipo descanso nocturno; patoterismo de algunos de sus empleados (algunos nos han respetado siempre y colaborado en evitar tantas molestias); motoqueros amigos provocando disturbios. Con el mismo atrevimiento, publicaron dicha carta en el diario y la siguen publicando en su Facebook alimentando violencia en quienes, desde luego, ignoran la verdad. Seguiré apostando a la Rosario del arte, del deporte, de la gente sensible y no la del patoterismo y la violencia que ya ningún rosarino prefiere.

Adriana González
DNI 16.584.223

Castigo al pasajero

Sabido es que todo sistema de transporte urbano de pasajeros lo sostiene el pasajero. Sin pasajeros no hay sistema de transportes. Si el pasajero no sube al colectivo, se termina el sistema. Pero ocurre que siendo el pasajero el principal eslabón del sistema, es el peor tratado y considerado de todos. En estos días varios lectores han expresado la falta de respeto a los pasajeros con paradas vergonzosas, no dignas de un ser humano, en que cientos de personas apiñadas deben soportar a la intemperie toda clase de rigores climáticos: al rayo del sol con 40 grados de calor en verano, y vientos, lluvias y frío en invierno, sin un mísero techo, ni un mísero asiento, en estrechas veredas pugnando por subir o bajar de las unidades, y viajar amontonados de pie en grandes colectivos carrozados sobre chasis de camiones sin suspensión y sin aire acondicionado. Lo que se ha hecho en la “interminable” Terminal de Omnibus es la obra maestra del terror. Allí, en la dársena que da por la calle Santa Fe, entran unas 10 líneas en cuatro o cinco paradas. Bueno, al bajar gran cantidad de pasajeros, tienen que hacer una verdadera proeza para llegar a la estación, ya que deben cruzar dos peligrosas calles, una la de los colectivos y la otra la de los taxis, sin rampas ni sendas peatonales señaladas para el cruce, con el peligro de ser atropellados, hasta alcanzar los altos veredones de acceso. ¿No se podría haber diseñado algo más incómodo y peligroso para el pasajero? Sería deseable que las autoridades municipales del Sistema de Transporte Urbano de Pasajeros tomen nota de estas vivencias diarias y penurias que deben soportar los pasajeros y se implementen medidas que le brinden las comodidades que se merecen como usuarios cautivos.

Antonio Mogetta
LE 6.005.840

Veraz, el riesgo crediticio

La ley 25326 /2000 “habeas-data” se promulgó con el fin de evitar que un deudor del sistema figure por años en la base de datos de empresas de riesgo crediticio. Para eso se determinó con plazos la caducidad de moras o incobrabilidades. El sistema funciona perfectamente, cualquier traspié genera distintas calificaciones: del “1” al “6” en nuestra “historia financiera”. El tema medular es que uno asume un compromiso financiero en un escenario y luego debe pagar en otro absolutamente distinto. En virtud de los cambios bruscos de políticas económicas de la cual uno es un mero espectador, como ser: devaluaciones, tasas de intereses leoninas del 60 al 120%, actualizaciones valor dólares, hipotecas, créditos de consumo (tasas usurarias), financiamiento de tarjetas de crédito y otras. A mi modesto entender, todas las instituciones crediticias deberían considerar las circunstancias concurrentes antes de fabricar insolventes nuevamente. Refinanciar sin buitres vernáculos que compran deudas, que sólo generan más costos, acorralando al deudor de tal forma que imposibilita a veces el repago de dichos compromisos, impidiéndole por años volver al circuito de crédito formal. Los que intentamos hacer algo o mejorar nuestra calidad de vida, terminamos perdiendo todo, incluso nuestras viviendas por los desaguisados en que nos sumergen los gobiernos de turno y nadie se hace responsable, el salvataje es para los acreedores.

Roberto Rubén Sánchez
DNI 8.634.022

Peligroso autismo presidencial

No se me ocurre otro título para esta carta que refleje de modo más fidedigno el perfil del discurso que ensayara la señora presidente hace unos días, en los patios internos de la Casa Rosada y ante una claque de ministros, gobernadores, intendentes y demás aduladores oficialistas que se esmeraban continuamente en batir visiblemente sus palmas, cuando no en vitorearla a viva voz. Y digo esto porque con verdadero asombro observo que la primera mandataria toca una determinada música y la orquesta va por otro andarivel. Es un diálogo de sordos entre la presidente y la descarnada realidad, y esto no va a resultar gratis. El riesgo y el peligro inminente radican en que para estos mandatarios autistas la pulseada siempre la ganó la realidad, y el costo de la contienda invariablemente lo pagó la ciudadanía toda. Todos los analistas políticos de una manera u otra lo venían anunciando. Esto era una olla a presión que en cualquier momento iba a estallar. Pues bien, ese momento llegó y ni la timba de los planes sociales, ni los precipitados arrebatos perpetrados a la caja de la Ansés lo pueden ya parar. La situación es grave, y las tres patas en las que necesariamente se asienta toda administración comienzan a flaquear. Me refiero concretamente al ámbito político, al económico y al social. Todos estamos en un mismo barco surcando las temibles aguas de la inflación, la corrupción, la inseguridad, el estancamiento, los reclamos sociales, la criminalidad, el empobrecimiento, la especulación. Se necesita ser un buen piloto de tormenta para sortear todos estos peligros inminentes. Se precisa de un estadista que genere políticas de Estado apropiadas y no de una coqueta señora improvisada que estertóreamente sólo atina a correr detrás de los sucesos para luego detenerse a saborear los aduladores aplausos de los obsecuentes de turno, mientras la realidad de los hechos se la lleva puesta como un impiadoso tsunami. “Es tarde para ser cauto cuando se está en medio de las adversidades”. Séneca.

Jorge Enrique Yunes

País de pobres corazones

Las políticas económicas son las herramientas de intervención del Estado en la economía para alcanzar objetivos fundamentales, como son: el crecimiento económico, la estabilidad de los precios y el pleno empleo. Por estos días, a consecuencia de los vaivenes que generan estas políticas, se nos presentaron con su rostro más duro la devaluación y la inflación; vimos como los precios se disparan sin que nadie pareciera poner coto a ello. Los que tenemos unos años ya pasamos por estas experiencias desagradables y si bien son conocidas, no por eso nos acostumbramos. Pero mi reflexión apunta a que estamos a merced de maniobras especulativas por parte de los monopolios, formadores de precios y comerciantes que remarcan más a allá de lo debido, “por las dudas” y eso lo pagamos todos. Distintas voces nos alientan a caminar para comparar precios, también le agregaría a controlar el peso y la cantidad, y a no comprar si el precio nos parece desmedido, a no dejarnos llevar por: “si lo puedo pagar lo llevo”; debemos ser conscientes de nuestra responsabilidad individual y social. Somos un pueblo muy individualista, si bien nos gusta llamarnos a nosotros mismos “solidarios”, no lo somos. En otros países del primer mundo –según tengo referencias- el mismo supermercado avisa que el precio de un producto sufrió un aumento y nadie lo compra aunque lo pueda pagar. Tenemos que tomar acciones militantes con la vida, con el prójimo y solidarizarnos con el que menos tiene y la pasa mal; estas desigualdades, producto de nuestra conducta, sólo profundizan nuestra crisis social y moral. Dejemos de pensar menos con el bolsillo y hacerlo más con el corazón.

Ernesto Della Riva

 

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