Desde tu lugar en el mundo, la escuela, queremos brindarte nuestro pequeño homenaje y agradecimiento Ricardo Iuculano, por haber podido compartir con vos todos estos años llenos de experiencias, de tantos recreos y viajes compartidos, reuniones plenarias y demás. Nadie que te recuerde hoy a través de alguna anécdota puede evitar una sonrisa, porque si algo caracterizó tu vida fue tu sentido del humor: sí, definitivamente fuiste un tipo divertido y llenar de risas las aulas fue tu mejor virtud. Te ganaste el respeto y el cariño de tus alumnos a partir del humor, el amor y el compromiso y eso no es tarea fácil. En este mundo materialista y frívolo fue conmovedor ver a tus alumnos y ex alumnos tan tristes cuando solo les diste conocimientos, afecto y atención. Con respecto a nosotros, tus compañeros, aunque en realidad somos mayoría de mujeres, extrañaremos tus siempre bienvenidos piropos (que sabíamos eran de mentiritas, ya que a las 7.30 una no está muy bonita), además de tu sonrisa contenedora y tu oreja siempre dispuesta a escuchar. Por todo esto es tan grande el dolor en el Colegio del Sol, porque los chicos perdieron mucho más que un profe, perdieron un referente y nosotros, sus colegas, perdimos mucho más que un compañero de trabajo, perdimos un amigo. Chau Ricardo, chau profe.


































