Por medio de la presente, queremos agradecer a la Defensoría del Pueblo, más precisamente a la señora Liliana Meoto, y con mayúscula a Adriana Ferrero, abogada de dicha institución, quien luego de haber escuchado el tema en cuestión, con su puño y letra escribió una nota y gracias a ella hoy el paciente ya está operado. Como carecemos de obra social, asistimos al Hospital Provincial, donde se realizan los primeros estudios al paciente y se diagnosticó deficiencia cardíaca más cálculos en la vesícula. De allí nos derivaron al Heca, quedando en total cuidado en unidad coronaria, de donde estamos muy agradecidos por toda la atención recibida. Allí se realizaron estudios de alta complejidad y se detectaron problemas coronarios para cirugía de alto riesgo. Respetando que es un lugar público, teníamos que esperar un turno en el Centenario, u otro lugar que podría brindarnos el servicio gratuito. Sin una rápida solución, nos derivaron al hospital Cullen de Santa Fe. Allí se planteó el problema social de familia, explicamos de qué manera ganamos el peso día a día sin ninguna otra entrada. Nos era imposible viajar a Santa Fe con nuestro enfermo. Como la decisión no podía cambiarse recurrimos a la Defensoría del Pueblo, quienes a través de una nota a la secretaria de Salud Pública, Adela Armando, pudieron torcer la decisión del traslado a Santa Fe. Lo trasladaron del Heca al sanatorio de la UOM Rosendo García, donde al otro día le realizaron un triple by pass. Mi pregunta es ¿por qué hacer tan difícil las cosas tratándose de una vida? No estoy en contra de nadie, al contrario, agradecida a todos, inclusive a quienes cambiaron el no por el sí, pero ¿por qué tanta burocracia? Por eso, a quienes estén en igual situación o parecida, no teman, busquen respuestas, sin ningún temor. Vayan a la Defensoría del Pueblo, allí tenemos gente buena y con predisposición. Vaya mi agradecimiento a todas las personas que trabajan allí.




































