Como todos ustedes sabrán, el día 5 de abril del corriente, la comisión directiva de la Escuela Sigmund Freud-Rosario, decidió expulsarnos a Beto Manino y a mí, sin que, luego de anoticiarnos de las imputaciones, tuviéramos el tiempo necesario para defendernos. En la misma reunión en que nos enteramos de los hechos de los cuales nos acusaban resolvieron sobre la medida de expulsión. Un hecho inédito y gravísimo para la historia de las instituciones psicoanalíticas lacanianas. Como una muestra más del modo en que se conducen, encuentro que en la página web de la Escuela figuran anuncios de actividades mías agendadas para el mes de abril. En fecha 8 de abril del corriente les solicité que retiraran toda la información referida a las actividades que coordino, así como todos los textos de mi autoría. Una vez más, no he recibido respuesta, y ante mi sorpresa, veo que en la actualización de abril continúan anunciando mis actividades. Es así que me veo en la necesidad de informales a todos ustedes (y pedirles que lo difundan a sus conocidos), que desde el día 5 de abril del corriente ha cesado mi vinculación con dicha institución por decisión unánime de quienes integran la comisión directiva actual y que son: Alicia Lopez Groppo, Adriana Zanón, Analía Battista, Dora Gómez, Pura Cancina, Adriana Covilli, Susana Splendiani y Carmen Gómez. Es evidente que mi posición fue durante muchos años la de la ética de la diferencia y por eso mismo el llamado a la coexistencia de las políticas diferentes con el necesario debate y discusión y en el marco de la aceptación de la alteridad. Por ello es que mi vínculo con la Escuela ha cesado por decisión de esas personas.


































