Economía

La actividad industrial ¿medio llena o medio vacía?

El mundo financiero parece ver la luz al final del túnel. El tiempo de calma que llegó a los mercados internacionales tiene por estos días su traducción en el plano local. El dólar se estabilizó luego de un año y medio de fuga sostenida, y las acciones y los bonos de deuda viven su primavera.

Domingo 18 de Octubre de 2009

El mundo financiero parece ver la luz al final del túnel. El tiempo de calma que llegó a los mercados internacionales tiene por estos días su traducción en el plano local. El dólar se estabilizó luego de un año y medio de fuga sostenida, y las acciones y los bonos de deuda viven su primavera. No está claro todavía si esta euforia echará raíces en la economía real. Los buenos augurios para la campaña sojera prometen una necesaria liquidez para el sector privado y el Estado, y algunas actividades industriales comienzan a dar señales de vida. Pero el camino de la recuperación todavía está lleno de espinas. Las principales: el desempleo y la inversión, claves para garantizar un proceso de reactivación sostenida.

Aun con las prevenciones que despiertan las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), los números del Estimador Mensual Industrial (EMI) permiten trazar un mapa del sector manufacturero luego de varios meses de zozobra. Las cifras oficiales de agosto dieron cuenta de un aumento de 0,6 por ciento de la producción industrial, respecto de julio. Ese mes había crecido 0,2 por ciento en relación a julio. La comparación interanual sigue mostrando números negativos: 1,7 por ciento para atrás entre agosto de 2008 y 2009. Pero incluso dentro del declive, algunos rubros notan una desaceleración de la caída.

La fabricación de vehículos automotores está liderando el repunte. El acumulado enero-agosto de 2009 muestra una caída del 25,5 por ciento en comparación con igual período del año anterior. Pero ya en el octavo mes del año, la brecha se había achicado al 15,9 por ciento en relación al mismo mes del año anterior. Si la comparación se realiza con respecto a julio pasado, se registra un incremento del 2,8 por ciento. La reactivación del mercado de Brasil, destino preferencial de las exportaciones de autos argentinos, tracciona a la industria local. El caso emblemático por estas horas es el de la inversión de 500 millones de pesos de general Motors para producir el Agile.

Cuánto aporta ese repunte a la dinámica general de la actividad industrial está por verse. La producción de acero crudo, una de las más golpeadas por la crisis internacional, cayó 36 por ciento entre enero y agosto de 2009. En la última edición mensual del EMI, la baja interanual fue del 25,1 por ciento. Sin embargo, si se observa un incremento del 4,9 por ciento entre julio y agosto.

La producción de cemento subió 8,9 por ciento entre julio y agosto, aunque mantiene una caída del 1,5 por ciento en relación al mismo mes del año pasado. El repunte mensual podría indicar una mejoría de la actividad de la construcción, fundamentalmente vinculada a la obra pública.

El sector que salió casi indemne de la crisis es el de la caída de la industria alimenticia, que aunque con aunque marcó alguna baja mensual, nunca dejó de crecer respecto del año pasado. En el caso de los textiles, el sector recibió cierto paraguas protector por la política de restricción de las importaciones del gobierno nacional.

Los datos que surgen del relevamiento periódico de la Unión Industrial Argentina (UIA) son mucho más pesimistas que los del Indec. Registró en agosto una caída del 9,7 por ciento en relación al mismo mes del año pasado. Pero coincide con las cifras oficiales en que la actividad se mantuvo más o menos estable entre julio y agosto de este año. Las estadísticas de la central fabril son, igualmente, menos generosas que el Indec. El crecimiento fue en ese lapso de apenas el 0,1 por ciento.

A nivel regional, la encuesta que realiza periódicamente la Federación Gremial del Comercio e Industria de Rosario relevó una "leve recuperación en la actividad". El último sondeo corresponde al segundo trimestre del año. Allí, el 67 por ciento de los encuestados acusaron una reducción en sus ventas. Durante el primer trimestre del año, esa cifra era del 77 por ciento.

Dentro del típico interrogante del vaso medio lleno o medio vacío, el economista de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Bernardo Koscoff, advierte ve un amesetamiento de la desaceleración económica. Pero considera que "falta mucho" para que se convierta en "una recuperación sostenida".

"El contexto internacional nos favorece, vuelve la liquidez, cae el riesgo país, la demanda de China y Brasil está ayudando y mejoran las condiciones climáticas para la cosecha de soja", recordó. Destacó el consumo masivo sa mantuvo durante lo peor de la crisis y el repunto del sector automotor. En forma más lenta, también ve un piso para la construcción. Pero el punto clave, indicó, es la inversión. "Debemos estar en 3 ó 4 puntos menos de los 22 puntos del PBI que veníamos teniendo en los últimos años", comentó Kosacoff, al tiempo que dibujó la secuencia de salida: "después de la caída, primero se recupera la actividad, tarda más el empleo y, todavía más, los indicadores sociales y de bienestar".

El director de la Cepal consideró que la economía argentina necesita "que se logre una vuelta al acceso del mercado voluntario de crédito, que mejoren las expectativas y que se interrumpa definitivamente la dolarización de portafolios".

Ana Inés Navarro de Gimbatti, directora de la cátedra de Economía de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral, coincide con que la economía local muestra algunos indicios de recuperación desde el segundo trimestre del año. Refirió el caso de la producción de la industria automotriz, el giro positivo —aunque mesurado— en el consumo de gas industrial y una menor caída del consumo de electricidad en la industria en general.

"Las expectativas de los consumidores muestran signos algo más favorables en el tercer trimestre del año, sobre todo las referidas a la compra de bienes durables e inmuebles", dijo.

Sin embargo la recuperación “aún no se observa en todos los sectores, siendo los más estrechamente ligados a la producción agroindustrial los más atrasados al respecto”. El lado bueno es que el fin de la sequía reanimó en parte el clima de negocios.

Para la economista, la recuperación en los precios de los alimentos y las perspectivas de obtener en 2010 una cosecha de soja récord movilizaría los ingresos en la región. En la medida que se avance con el acuerdo con el FMI y el Club de París, “la abundante liquidez internacional y la vuelta de los capitales a los países emergentes, podría resultar favorable para Argentina en términos de tasa de interés e inversiones”.

Esa corriente apunta a despejar el frente fiscal, que hoy tiene un cuello de botella en la necesidad de financiamiento del gobierno para el año próximo. Por lo pronto, la senda del ajuste de tarifas comenzó a moverse, luego de varios años de inmovilidad, lo cual podría demorar la recuperación de la demanda interna.

En síntesis, entre el tercer y cuarto trimestre del año la actividad económica habría dejado de caer. “Pero en términos del alfabeto con que se acostumbra a caracterizar la salida de la crisis el escenario esperable para el año próximo se asemeja más a una U alargada en su base que a una pronunciada V”, subrayó Navarro de Gimbatti.

El economista Daniel Guida subrayó el resultado de las medidas de restricción de las importaciones sobre distintos sectores de la industria. Y aventuró que la calma en los mercados financieros podría agilizar las inversiones en el sector de la construcción y en la compra de equipos. Por otra parte, la estabilidad cambiaria actuá como un motor “para que no se produzca ahorro y el dinero vuelva al circuito”.

“Son todas pequeñas muestras de que al menos se frenó la recesión, estamos en un punto de amesetamiento, con expectativas de que en el primer trimestre del año que viene estaremos mejor”, dijo. La cosecha, señaló, “será mucho mejor”, lo que “influye muchísimo” en la economía local. “Además, la industria automotriz, contrariamente al gran shock inicial, está retomando su nivel y es probable que se vendan este año 500 mil unidades”, precisó.

Pero más allá del mejor clima financiero y la estabilización macroeconómica, la suerte de la reactivación está atada a la demanda, que depende en mayor medida del empleo El mercado laboral “fue el que más sufrió”, recordó Guida. La evolución de la demanda de empleo será clave para asegurar o no la recuperación.

Las condiciones en las que se desenvolverá la actividad económica en los próximos meses no dejan de tener impacto político. Al hablar durante las primeras jornadas de actualización organizadas por la Fundación Campo, el diputado electo y ex ministro de Hacienda santafesino Daniel Germano advirtió a un auditorio opositor a la administración kirchnerista que el gobierno puede fortalecerse a la salida de la crisis.

“La liquidez está volviendo, el gobierno dio una fuerte señal de que no iba a entrar en default y logró una importante distensión financiera”, señaló. Este desahogo, a su juicio, no disminuirá la “tensión fiscal” derivada de una renovada puja entre la Nación y las provincias. En ese sentido, señaló que el proyecto de presupuesto 2010 prevé una recaudación de 43 mil millones de pesos en concepto de retenciones a la exportación. “Esto es un 36% de lo que le queda al gobierno nacional luego de la distribución primaria del impuesto a las ganancias”, apuntó.

El impacto en el nivel de actividad y de las finanzas públicas de una cosecha que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda) estimó en 52,5 millones de toneladas, aun cuando bajen los precios, es importante. Así lo señaló también el diputado Pedro Morini, de la UCR, en el mismo foro. “Si se cumplen los pronósticos más optimistas de cosecha, en abril el Estado nacional se encontrará con 12 mil millones de dólares extra en el bolsillo”, señaló.

La pregunta, aclaró, es “cómo se llega hasta abril”. Para la industria de la región, la pérdida de la cosecha fina y la retracción compradora de los productores agropecuarios significó un invierno penoso, que retardó la oportunidad de mejorar los indicadores de demanda. Ahora, gran parte de la suerte se juega en la cosecha gruesa.

El presidente de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), Carlos Garrera, reconoció el repunte en la industria automotriz, el autopartismo y la maquinaria agrícola. También vio señales de vida en la producción de artefactos de línea blanca. Igual, reclamó “un clima cordial que permita generar un horizonte predecible en el mediano plazo”.

“A nivel global la Argentina estará mejor el año que viene que este, en el mundo se están dando condiciones que van a permitir la salida de los países emergentes, pero hay que tener cuidado con esta crisis”, sostuvo Garrera.

El presidente de la central fabril santafesina indicó que hoy se puede dar respuesta a un crecimiento de la demanda con la capacidad instalada ahora ociosa, pero advirtió que en el futuro se necesitará inversión y, para eso, “se necesita un clima favorable”. 

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