La industria manufacturera cerró 2025 con un nuevo retroceso en el uso de su capacidad productiva. La utilización de la capacidad instalada se ubicó en 53,8% en diciembre, por debajo del 56,7% registrado en el mismo mes de 2024, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El dato confirma un enfriamiento en el nivel de actividad hacia el final del año y refleja las dificultades que atraviesan amplios segmentos del entramado fabril.
El indicador, que mide qué proporción del potencial productivo está efectivamente en uso, muestra que casi la mitad de la capacidad industrial permaneció ociosa en el último mes del año. La comparación interanual exhibe una caída de 2,9 puntos porcentuales, en un contexto en el que varios sectores estratégicos operaron con niveles sensiblemente inferiores a los del año anterior.
El desempeño fue heterogéneo. Entre los bloques que lograron ubicarse por encima del promedio general se destacó la refinación del petróleo, con una utilización de 87,1%, el nivel más alto del conjunto industrial. También mostraron registros superiores al promedio papel y cartón (65,0%), productos alimenticios y bebidas (63,6%), sustancias y productos químicos (58,6%) e industrias metálicas básicas (57,5%).
Las industrias en jaque
Sin embargo, el panorama fue marcadamente más débil en otros rubros clave. La industria automotriz operó apenas al 31,2% de su capacidad instalada, muy por debajo del 44,2% que había mostrado en diciembre de 2024. La caída se vincula con una menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales a nivel nacional .
La metalmecánica excluida la industria automotriz también evidenció una fuerte contracción: el nivel de utilización descendió a 38,9%, frente al 45,7% de un año atrás. Según el informe oficial, la principal incidencia negativa se explica por la baja en la fabricación de aparatos de uso doméstico y de maquinaria agropecuaria, dos segmentos particularmente sensibles al ciclo económico y a las decisiones de inversión.
Un comportamiento similar se observó en productos de caucho y plástico, que operaron al 33,4% de su capacidad, contra el 42,0% de diciembre de 2024. La merma responde a menores niveles de manufacturas plásticas y neumáticos, en línea con la debilidad de sectores encadenados como el automotor.
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El bloque de productos textiles también mostró un bajo nivel de actividad, con una utilización del 35,2%, mientras que edición e impresión se ubicó en 46,5% y productos minerales no metálicos en 51,1%, todos por debajo del promedio general. Estos datos reflejan un consumo interno que no logra consolidar una recuperación sostenida y que mantiene márgenes acotados para la expansión industrial.
Los sectores para arriba
En contraste, las industrias metálicas básicas aportaron la principal incidencia positiva en la comparación interanual. En diciembre alcanzaron una utilización del 57,5%, superior al 52,4% del mismo mes del año previo, impulsadas por un mayor nivel de producción siderúrgica. El repunte del acero crudo permitió amortiguar parcialmente el retroceso de otros rubros, aunque sin revertir la tendencia general.
El sector de alimentos y bebidas, uno de los de mayor peso en la estructura industrial, registró una utilización del 63,6%, levemente inferior al 65,9% de diciembre de 2024. La baja se asoció principalmente con una menor molienda de oleaginosas y una disminución en la producción de carne vacuna. Dado el peso de la agroindustria en el entramado productivo, estas variaciones tienen un impacto significativo en el promedio general.
Si se observa la evolución mensual a lo largo de 2025, el indicador mostró un comportamiento oscilante, con un pico en septiembre (61,1%) y octubre (61,0%), para luego descender en noviembre (57,7%) y profundizar la caída en diciembre (53,8%). El cierre del año, por lo tanto, marcó un quiebre respecto de la relativa estabilidad que se había observado en el tercer trimestre.