Al mediodía del viernes, el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) firmó un paquete de ayuda de u$s 15.600 millones para Ucrania, representando el primer préstamo de la institución a una nación en guerra desde su fundación en 1944.

Tras la invasión Rusa, Ucrania perdió el 30% de su PBI
Al mediodía del viernes, el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) firmó un paquete de ayuda de u$s 15.600 millones para Ucrania, representando el primer préstamo de la institución a una nación en guerra desde su fundación en 1944.
El préstamo es el más grande que recibe la nación del este europeo desde que Rusia invadió el país en febrero de 2022. El azar hizo que el paquete de ayuda se aprobara el mismo día en que el Fondo realizó la revisión del programa con la Argentina, el que significó un desembolso de u$s 5.300 millones para el país.
Un grupo de acreedores de Ucrania apoyó el acuerdo sin precedentes, que requería que el FMI cambiara sus reglas de préstamo, con garantías de que extenderían la suspensión del pago de la deuda durante la duración del programa. El acuerdo que no acusa pasado requirió que el FMI cambiara sus políticas.
Los acreedores (Canadá, Francia, Alemania, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) instaron a otros prestamistas bilaterales y privados a ayudar a restaurar la sostenibilidad de la deuda de Ucrania, cuya economía se ha reducido en aproximadamente un tercio después de que el conflicto con Rusia escale durante el año pasado.
Las previsiones del personal técnico del FMI para la economía de Ucrania este año oscilan entre una contracción del 3% y una expansión del 1%, tras una caída del 30% en 2022.
Por su parte, el Gobierno ucraniano apuntó al menos u$s 38.000 millones de donantes extranjeros este año para cerrar la brecha fiscal, con un déficit que asciende a unos u$s 3.000 millones por mes.
El Ministerio de Finanzas de Ucrania estipula recibir u$s 28.000 millones en subvenciones y préstamos de Estados Unidos y la Unión Europea, y el resto provendría de préstamos bilaterales de otros estados y el FMI.
El gobierno estadounidense pide a las entidades reguladoras a avanzar en nuevas normativas en el sector bancario. La urgencia de la Casa Blanca nace tras las tensiones que recorrieron el mundo en las últimas semanas derivadas por el colapso de Silicon Valley Bank (SVB) y Signature Bank, y produjeron corridas en otras pequeños y medianas entidades.
Si bien la crisis financiera de 2008 llevó a que Estados Unidos a revisar su legislación, la administración de Joe Biden puso la mira sobre las revisiones que se realizaron durante el mandato de su antecesor, Donald Trump, que retrotrajeron algunos de los avances que se habían logrado al respecto en los años previos.
En 2018, el Gobierno de Trump revirtió parte de las estipulaciones fijadas para docenas de bancos, contenidas en la legislación Dodd-Frank de 2010, elevando de u$s 100.000 millones a u$s 250.000 millones en activos el requisito para calificar como banco “sistemáticamente importante”, categoría que comprende regulaciones más estrictas y que, gracias a las decisiones del republicano, pudo ser sorteada por numerosas entidades
El pasado jueves, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, afirmó que la desregulación “pudo ir demasiado lejos” y pidió “reexaminar si los regímenes de regulación y supervisión actuales son adecuados para los riesgos que los bancos enfrentan hoy”.
A través de un comunicado, la Casa Blanca destacó que durante las últimas turbulencias, el Gobierno “contó con las herramientas para actuar rápidamente en prevenir el contagio” y está comprometido a “continuar tomando acciones si es necesario”.
Es decir, la administración Biden se propone endurecer las flexibilizaciones que Trump adjudicó al sector durante su mandato. Entre ellas, las normativas de liquidez para que puedan sostenerse en el caso de corridas, el sometimiento a pruebas anuales de estrés para evaluar el capital en situaciones de riesgo, requisito que pasó a ser de anual a bienal durante el Gobierno republicano.
Desde Washington ejemplifican con el caso de SVB, que a fines de 2022 tenía una liquidez menor al piso que hubiera tenido que tener sin las modificaciones realizadas por Trump, lo cual indicaron “contribuyó a su colapso“. Además, señalaron que la entidad no tuvo una prueba “comprensiva” de estrés,incluso cuando tenía más de u$s 200.000 en activos”.
El comunicado de la Casa Blanca continúa con su asedio a la flexibilización “En el momento de caer, Signature Bank y SVB tenían grandes pérdidas potenciales en sus valores que excedían el capital disponible para absorber esas pérdidas”. Asimismo, cuestionó que detrás de los cambios realizados en 2018 esté la idea de que el eventual derrumbe de los bancos de este tamaño no implica una amenaza al sistema financiero, algo que la crisis de este mes dejó entredicho.
En un apartado, que podría interpretarse autocrítico, se pidió incorporar como factor en las evaluaciones a las subas de tasas de interés. Gran parte de las pérdidas que registró el SVB fue por la veloz suba de tasas de la Reserva Federal (FED), que provocó una caída en el valor de los bonos del Tesoro que tenía como activos y, al mismo tiempo, implicó un fuerte retiro de depósitos de sus clientes rincipalmente startups tecnológicas- necesitados de liquidez por la caída del crédito.
Las sedes de cinco grandes bancos en París fueron allanadas esta semana, en el marco de una investigación de la Fiscalía Nacional Financiera de Francia (PNF), por presunto fraude fiscal y lavado de dinero. Las entidades podrían enfrentarse a multas por más de u$s 1.100 millones.
Los allanamientos afectaron las oficinas parisinas de los bancos Société Générale, Natixis, HSBC, BNP Paribas y la filial de este último, Exane, según informó el diario Le Monde y difundieron las agencias DPA y Bloomberg.
El proceso no es nuevo y data de 2021 donde se realizaron las investigaciones preliminares en las cuales se ven implicados estos bancos.
Según las indagaciones abiertas en diciembre de aquel año, las entidades podrían haber ayudado a evadir impuestos mediante el denominado método “CumCum”, que consiste en un esquema mediante el cual un accionista extranjero de empresas cotizadas en Francia presta sus títulos de acciones a un banco del país galo cuando se aproxima la fecha del cobro de dividendos.
De esta forma, el accionista elude el pago de la retención aplicada por el fisco francés a los dividendos cobrados por residentes en el extranjero. Luego de pasar el periodo de cobro de dividendos, los títulos vuelven a ser vendidos a los accionistas, y el ahorro que se consigue al evadir el impuesto es dividido entre las partes.
El operativo de inspección, requirió de “varios meses” de preparación, estuvo a cargo de 16 magistrados de la PNF con la participación de más de 150 investigadores del servicio de investigaciones judiciales, además de contar con la presencia de seis fiscales alemanes que intervinieron como parte de la cooperación judicial a nivel europeo, comunicó el organismo.
El propio diario Le Monde, que había desvelado el escándalo en 2018, indicó que la trama habría permitido evadir miles de millones de euros en ingresos fiscales.
Pese a que el índice general de inflación de la Eurozona marcó su quinto descenso consecutivo, su dato núcleo marcó un nuevo récord en marzo, mientras que en Estados Unidos el índice preferido por la Reserva Federal (FED) mostró una nueva desaceleración y el presidente Joe Biden, lo consideró como una nueva muestra del “progreso” frente a la suba de los precios.
La inflación general de marzo en la Eurozona se ubicó en 6,9% interanual, según los datos preliminares publicados hoy por el instituto de estadísticas europeo Eurostat, lo que representa un nuevo descenso tras haber alcanzado un récord histórico del 10,6% en octubre pasado y 8,5% el mes pasado.
El principal impulsor de la baja es el precio de la energía, la cual se benefició de la base comparativa con marzo de 2022 que fue el mes donde comenzó a registrar fuertes subas tras la invasión de Rusia a Ucrania. En ese sentido, dicho componente registró una baja de 0,9% anual en marzo frente a la suba de 13,7% en febrero.
No obstante, si bien la energía arrastró al dato general a una baja sustancial, la mayor fuente de preocupación radica tanto en los precios de los alimentos como en la inflación subyacente o núcleo que sigue marcando nuevos récords.
Los alimentos subieron 15,4% anual frente al 15,0% de febrero, mientras que el índice subyacente - que excluye los valores volátiles de este componente y el de la energía- marcó un nuevo récord de 5,7%. Dentro de este índice se incluyen los bienes industriales (que registraron una suba de 6,6%), y los servicios, que subieron 5,0% respecto al 4,8% de febrero. Entre los líderes del bloque, encabeza Italia con 8,2% (-1,6 puntos porcentuales respecto al mes anterior); y le sigue Alemania 7,8% (-1,5), Francia 6,6% (-0,7) y España 3,1% (-2,9).
Dada la persistencia de la inflación subyacente, el Banco Central Europeo (BCE), subió la tasa de depósito 50 puntos este mes, pese a las turbulencias en el sector bancario.
La propia presidenta del BCE, Christine Lagarde, indicó este mes que la entidad apuntará a observar “una baja sustentable en la inflación subyacente antes de estar confiados de que el sendero de la inflación convergerá a nuestra meta (del 2% anual) a mediano plazo”.
El escenario en el bloque contrasta al de Estados Unidos. El índice de gastos de consumo personal de Estados Unidos (PCE) marcó 5% anual en febrero, tres décimas menos que en enero, según informó hoy el Departamento de Comercio.
Esta medición, que la FED privilegia antes que el tradicional Índice de Precios al Consumidor (IPC), marcó una moderación en el dato mensual que pasó a 0,3%, mientras que el subyacente se colocó en 4,6%, lo cual fortalece la idea de que las tasas de la entidad están cerca de su pico. “Estamos haciendo progreso en la lucha contra la inflación”, afirmó en un comunicado el presidente Joe Biden y destacó que en febrero los alimentos registraron la menor suba en dos años. El mandatario subrayó que la “batalla” aún “no finalizó”, y urgió al Congreso a subir el techo de deuda para evitar un “caótico default”


