A partir del próximo lunes, el valor del llamado "dólar turista" disminuirá debido a la eliminación del impuesto que lo gravaba con un 30%. Sin embargo, continuará vigente una percepción del 30% relacionada con Ganancias, tal como lo establece una normativa fiscal reciente.
Con este cambio, el dólar tarjeta, basado en la cotización minorista del Banco Nación, rondará el precio de $1.355 por unidad, una baja significativa respecto a los $1.668 actuales. Este monto seguirá ajustándose según la política de devaluación controlada del Banco Central, que permite variaciones mensuales.
El nuevo régimen afectará transacciones como compras de divisas, pagos con tarjeta en el exterior, servicios turísticos contratados en el país y transporte internacional. No obstante, habrá excepciones en rubros como medicamentos, libros, servicios educativos y transporte terrestre hacia países vecinos.
Impacto en el consumo: la reducción del dólar turista podría cambiar hábitos de gasto
La rebaja en el costo del dólar tarjeta podría generar un impacto significativo en las decisiones de consumo de los argentinos que viajan o realizan pagos en el extranjero. Con esta medida, el dólar turista se aproxima en su valor al dólar informal y al dólar financiero, que se encuentran en niveles más bajos en comparación con su valor anterior.
Este acercamiento podría incentivar un mayor uso de las tarjetas para realizar pagos en el exterior, especialmente porque la percepción del 30% será reembolsable para quienes no estén alcanzados por Ganancias o Bienes Personales. En estos casos, los usuarios podrán solicitar la devolución al cierre del año fiscal, lo que añade un atractivo adicional para optar por esta vía.
Se espera que esta medida contribuya a reducir la brecha cambiaria y a aumentar la utilización de divisas oficiales, al tiempo que genera una mayor previsibilidad para quienes planean gastos fuera del país.
Qué es el "dólar turista"
El dólar turista, también conocido como dólar tarjeta, es una cotización diferencial del dólar en Argentina que se aplica a gastos realizados en el exterior con tarjetas de crédito y débito, y a la compra de servicios turísticos fuera del país. Su implementación está vinculada a políticas cambiarias adoptadas para controlar la salida de divisas y proteger las reservas del Banco Central.
Ha sido una herramienta clave en las políticas económicas de Argentina para desalentar la demanda de divisas extranjeras, estabilizar las reservas y dirigir el consumo hacia el mercado interno. Su evolución refleja las tensiones recurrentes del país en torno al tipo de cambio y la administración de divisas.
2011: Introducción del recargo al turismo
Durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, se implementaron restricciones cambiarias conocidas como "cepo cambiario". En 2012, se estableció un recargo del 15% para operaciones en dólares realizadas con tarjetas en el exterior, que luego aumentó al 20% en 2013. Este monto era adelantado como pago a cuenta de Ganancias o Bienes Personales.
2019: Regreso como "dólar solidario"
En diciembre de 2019, bajo el gobierno de Alberto Fernández, se reinstauró un esquema similar con la creación del Impuesto País (30%) para las operaciones en dólares. Esto estableció una cotización diferencial conocida popularmente como "dólar turista" o "dólar solidario".
2022: Aumento de la percepción
Ante la presión sobre las reservas y el aumento de la inflación, se añadió una percepción del 45% para Ganancias y Bienes Personales, elevando significativamente el costo de las operaciones en el exterior.
2024: Eliminación del impuesto País
En diciembre de 2024, el nuevo gobierno decidió eliminar el Impuesto PAIS, reduciendo el costo del dólar turista al mantener solo la percepción del 30% por Ganancias.