Economía

Buzzi aseguró que "con la 125, la grieta se agigantó"

El expresidente de FAA revisa errores, reparte críticas y defiende al gobierno de Macri

Domingo 21 de Enero de 2018

A diez años de la guerra por la célebre resolución 125, Eduardo Buzzi se alejó del gremialismo pero no de la política. Como asesor del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó, su tarea es auscultar el territorio y canalizar las demandas de uno de los pilares sociales del macrismo: las clases medias rurales. Un sector que, asegura el ex presidente de la Federación Agraria, se benefició con la devaluación de diciembre de 2015 pero ve erosionada su rentabilidad por la escalada de costos. De todas maneras, sostiene, la mayoría de los productores prefiere este esquema "frente al intervencionismo kirchnerista".

En esta entrevista con La Capital, Buzzi plantea su balance sobre el conflicto que convulsionó a la sociedad argentina y redefinió relaciones políticas y personales. Considera que Néstor y Cristina Kirchner desconocieron "el sujeto agrario del justicialismo", reivindica "la revuelta fiscal" protagonizada por la alianza entre pequeños, medianos y grandes productores ante lo que califica como "una confiscación autoritaria", y reconoce que debió haber sido "mucho más prudente en determinadas expresiones públicas" que alejaron una posible salida política a la crisis.

—¿Está mejor hoy el campo que en diciembre de 2015?

—Desde diciembre de 2015 a diciembre de 2017 hay un deterioro de competitividad. La foto aquella era muy buena en términos de rentabilidad: se sincera el tipo de cambio, eso se traslada a mejora de precios de commodities. Dos años después hay un deterioro: retraso del tipo de cambio, aumento constante de costos de producción y logística. Todo ese proceso nos fue erosionando la rentabilidad. A eso hay que agregarle que vastas zonas sufrieron inundaciones. La situación del sector se deterioró pero nadie añora el tiempo anterior. Hay problemas, pero en general el productor está tranquilo porque que puede producir y comercializar. La abrumadora mayoría prefiere este proceso a lidiar con Moreno, Kicillof y Echegaray.

—¿Sigue trabajando como asesor de Emilio Monzó?

—La cuestión con Emilio surge por una afinidad histórica: él es expulsado del gobierno de Daniel Scioli por sacarse una foto conmigo en 2009. Después de mi secuencia de errores (considera que "Sergio Massa fue un error y haber ido al acto de Scioli fue un error), a principios de 2016 Emilio me propone un rol de tomar el pulso y comentar y discutir todos los lunes. Pero también el rol del comunicador, de darle consistencia, apoyo a aquellas cosas en las que estoy de acuerdo. Y en las que no estoy de acuerdo me guardo. Es una etapa que se propone ordenar, estabilizar la economía, no sin grotescos errores en algunos casos.

—¿Por ejemplo?

—Estas reformas hechas a los empujones como la previsional. Aún con esos errores , el gobierno todavía tiene oportunidad de darle a este país un escenario de normalidad.

—El PRO primero y Cambiemos después se convirtieron en un instrumento político muy potente electoralmente en la zona núcleo, ¿Cree que se relaciona sobre todo con su capacidad para canalizar el antikirchnerismo o también para captar demandas de los sectores dinámicos del agro?

—El PRO tiene esa capacidad de ser canalizadora de una nueva etapa, es verdad. Pero también ha sido beneficiario del descontento de la sociedad con todo lo anterior y supo canalizar esa expectativa parándose como el cambio. La gente se hartó de todo lo anterior, como en Rosario y en Santa Fe también se hartó de la gestión socialista.

—En estos dos años de gobierno macrista el ministerio de Agroindustria estuvo conducido primero por Ricardo Buryaile y ahora por Luis Miguel Etchevehere, dos dirigentes que provienen directamente de las entidades rurales, , ¿No hay posibilidad de conflictos de interés?

—Lo de Buryaile en realidad está vinculado a los partidos integrantes de la coalición gobernante: al radicalismo le toca ese ministerio y eligen a quien entienden era la mejor expresión. La gestión no fue mala: fue de puertas abiertas. Lo de Etchevehere no es ninguna sorpresa: era el candidato más firme a ser ministro en 2015. Hizo un trabajo incesante e incansable de apoyo para que Macri sea presidente. Puso a disposición de Macri la tribuna de la Sociedad Rural, los discursos, los equipos todo su caudal patrimonial, político. Creo que se merecía ser ministro, hubo una pausa de dos años por lo que significa la figura de la Sociedad Rural. Hizo todo lo posible por estar. Además tiene capacidad para hacerlo. No por provenir de los grandes productores va a gobernar sólo para ellos.

—¿Cómo ve el rol de Federación Agraria en esta etapa?

—Está deslucido. En su momento apostaron muy fuerte a Kicillof y a Daniel Scioli: los resultados fueron lo que fueron. Habría que haber hecho una clara lectura. Terminó la etapa de la confrontación, que en el último tramo de la Federación Agraria no existió mientras había un mandato de seguir confrontando, y empezó la etapa de la negociación. Ahí se diluyó absolutamente: no podés diferenciarte por izquierda, que es lo que al conductor de FAA en este momento más le gustaría, porque los productores no se quieren diferenciar. Y no quedaste en el conglomerado de entidades, para ir a negociar inteligentemente. En consecuencia, estás en la nada misma.

—El paso del tiempo da cierta perspectiva. Si se repitiera el conflicto por la resolución 125, ¿Haría las cosas de otra manera?

—Sería mucho más prudente de lo que fui en determinadas expresiones públicas. En el acto en el Monumento dije "hay que ganar o ganar". Eso es una arrogancia. Cristina quería imponer a cualquier precio la resolución, y nosotros queríamos imponer a cualquier precio la caída. Entonces no le deja margen a la política. Cuando se tiene excesiva exposición pública hay que ser muchísimo más responsable. He cometido muchos de esos errores.

—El proyecto que tuvo en su momento media sanción de la Cámara de Diputados suponía ventajas para los pequeños y medianos productores, ¿No se abría una ventana para resolver el conflicto?

—Ese proyecto bajaba del 44% al 35% las retenciones para los productores de 500 toneladas, nos dejaba igualmente jodidos de como ya estábamos. Segundo, ponía fecha de caducidad al 31 de octubre. O sea, era transitorio, y a partir del 1º de noviembre en adelante volvía el esquema de la 125. Era tan homeopático, tan engañoso. Dar ventajas es no aplicar retenciones a los pequeños productores y aplicárselas a los que la puedan pagar. Eso es un gobierno peronista o progresista de verdad. Ahí tengo que reivindicar a Agustín Rossi: él lo entendía, e hizo todo lo posible por darle mejores beneficios y reales a los productores. No pudo, porque Néstor y Cristina no querían conceder nada. Si el proyecto hubiese sido claramente beneficioso para los más chicos no dudo ni un minuto.

—¿Hubiera abandonado la Mesa de Enlace?

—Claro, porque el objetivo hubiera estado cumplido. Cero retenciones para los productores más chicos, compensación de flete para los que están más lejos y eso dado por cinco años por ley. Hubiese sido absolutamente contradictorio quedarse en la Mesa de Enlace cuando estábamos logrando el gran beneficio para construir esa pequeña burguesía que supo construir Perón. Al no lograr eso lo único que nos quedó es seguir en la trinchera frente a la mentira y manipulación que hacía el kirchnerismo.

—Durante esos meses de conflicto, el kirchnerismo planteaba que se trataba casi de un revival de la disputa con la oligarquía del primer peronismo,

—La visión de Néstor, con quien siempre tuve buena relación, era el modelo de Benetton en la Patagonia: gran productor de lana, la lavandería en Brasil y la materia prima a Europa. Desconoció que en el peronismo existe también un sujeto agrario. Yo me declaro peronista, sin ningún tipo de pudor: mi viejo era peronista, porque recibió los beneficios de una legislación peronista que lo transformó en propietario de un pedazo de campo. Perón supo acuñar una burguesía de orden agrario y un peón rural con derechos. Néstor no termina de entender eso, y Cristina menos aún. La Uatre y la Federación Agraria deberían haber sido la base de sustento de un proceso de transformación, popular, progresista. No se hizo, porque subestimaron y porque no lo vieron. Hicieron las retenciones móviles de tal nivel que llevaron a que tengamos 55%si la soja valía cerca de 600 dólares. ¿Cómo terminó la historia? Todos los productores de 20 a 20 mil hectáreas se vieron afectados por igual y reaccionaron por igual. Y se produce una revuelta fiscal contra una confiscación autoritaria. Esa alianza de los productores chicos, medianos y grandes en un mismo colectivo resistiendo a los agresores se transformó en indisoluble. Quien no entendía que tenía que representar eso con todas sus contradicciones no entendía nada.

—¿Qué lugar ocupa el conflicto por la resolución 125 en la polarización social y política posterior?

—La grieta en Argentina es anterior a nosotros: viene de 1810. En el 2008 se transforma en una quebrada de Humahuaca porque pone a los que estaban con el campo y a los que estaban en contra como parte de una grieta que nunca se iba a soldar. Al contrario, en función de esa grieta se fueron dividiendo actores de un lado y del otro hasta que al final terminó con el kirchnerismo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario