El pasado miércoles a las dos de la mañana se prendió fuego mi departamento por un cortocircuito del televisor. Gracias a Dios, me hallaba afuera desde una hora antes. Quiero agradecerles a muchos de mis vecinos que me ofrecieron su ayuda, a los bomberos zapadores que llegaron instantáneamente, a mis vecinos del sexto piso y a uno de los policías que llegó antes. Este policía, que sólo recuerdo que se llama Javier (de la Seccional 2ª), entró heroicamente junto con uno de mis vecinos del sexto piso para apagar el fuego que se iniciaba en mi living y para buscarme a mí, suponiendo que podría estar allí dentro (sobre todo por el horario). La verdad que todavía no salgo de mi asombro y recién ahora tengo la lucidez para escribir. Que todos sepan que los héroes todavía existen y que, por más precavido que uno pueda ser, los accidentes nos sorprenden. No obstante, hay que tener la seguridad al día. Yo, mientras tanto, sigo agradeciendo a Dios por dejarme nacer de nuevo. Porque, sinceramente, algo divino me sacó del departamento una hora antes y me trajo de regreso en el instante del incendio. Otra vez gracias.

































