Reflexiones

Te escucho, ¿vos me escuchás?

Martes 20 de Julio de 2021

Padecemos un dolor que nos trasunta a todos. Estos días tan fríos y de encierro se prestan para reflexionar y preguntarse. La introspección nos permite evaluar cómo estamos y cómo están todos, familiares, amigos, conocidos, cada habitante de aquí y de más allá, hombres y mujeres de este mundo globalizado, aunque fragmentado por las barreras económicas. Y en ese viaje por nuestro interior, en él somos y nos encontramos, y advertimos el dolor de las otras personas. En medio de la pandemia, de pronto, la vislumbramos como una bisagra entre un mundo viejo con escasos valores humanistas cuyos propósitos podrían conducirnos a la destrucción plena. Tratemos de decir basta. En tanto, nos imaginamos un porvenir diferente, otro mundo caracterizado por el reconocimiento al otro. A partir de allí todo puede ser reconstruido. Valores y objetivos existenciales renovados. Reconciliación con la vida. Te escucho, sin problemas de interrupciones ni interferencias. Tu voz es reveladora de anhelos. Búsqueda de un cambio profundo desde cada uno de nosotros hacia lo general, a la comunidad, a la sociedad toda. Y vos escuchás mis intentos de comunicación para lograr acercarnos, asociarnos. Los ideales y las utopías son posibles cuando nos juntamos y empujamos hacia el mismo lado. Pertenecimos a la generación de la utopía, una vez. Reimplantarla, revivirla pacíficamente, enriquecida con sueños posibles puede ser nuestro objetivo. Recuperemos la naturaleza, los valores perdidos. En medio de estos augurios no escapa el interrogante, ¿queremos transformarnos y vivir intensamente la libertad, volver a las condiciones de civilidad, al respeto por el otro y por todos los seres vivos y tratar de superar los obstáculos de quienes se niegan a las modificaciones o rectificaciones? Te escucho, me escuchás y con mucha esperanza nos escucharemos todos. En estos momentos aspiramos y creamos posibilidades, expectativas con ansias de la gran transformación. Estamos y podremos comunicarnos para erigir la confianza de una vida humana y no de una jungla sin reglas. Recordá que te escucho, vos me escuchás, ¿y los otros?

Mabel Martínez

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