Opinión

Paguemos, pero sin apuro

Haciendo un repaso a la opinión de muchos columnistas económicos, me detuve en un sólido comentario que tuvo espacio en un canal de televisión.

Lunes 25 de Mayo de 2020

Haciendo un repaso a la opinión de muchos columnistas económicos, me detuve en un sólido comentario que tuvo espacio en un canal de televisión. Puse atención en su opinión "favorable", como una de las prioridades inmediatas el acuerdo con el FMI y los tenedores de bonos externos e internos y toda deuda emitida por el Estado, y me pareció muy bien, las deudas hay que pagarlas. Pero según mi humilde opinión, en semejante panorama mundial con los terribles nubarrones de soluciones inciertas y sin un real análisis de la situación de los 50 países en desarrollo alrededor del mundo en la misma situación, amerita un profundo análisis: Primero, ¿quién la tomó? Segundo, ¿con la autorización de quién? Tercero, ¿motivo y destino de esos fondos? Cuarto, la verdad sobre el monto de comisiones e intereses. Quinto, la posibilidad de afrontar en tiempo y forma real ese enorme desembolso, sin dejar herida de muerte la ya maltrecha economía argentina, matando todo vestigio de posible recuperación. Dejando sin oxígeno a miles de pequeñas y medianas empresas nacionales, verdaderos motores de las creaciones de empleos, donde sus ganancias son reinvertidas en el país, generando nuevas riquezas, pagando impuestos para la mantención de un mal administrado Estado. Deberíamos pensar en tiempo y espacio para que con los otros 49 países, juntos marquemos el rumbo a seguir teniendo en cuenta que Argentina en su estado de riqueza natural; alimento, petróleo, energía y capacidad de su gente estaría en perfectas condiciones de cumplir sus compromisos. Los prestadores externos e internos son gente muy avezada en el tema, por lo tanto sabían perfectamente que lo que estaban haciendo era más parecido a una timba que a una inversión, dejando a millones de argentinos fuera del sistema productivo, achicando salarios, jubilaciones, vaciando las cajas y dejando sin cobertura médica a muchos. Lo primero es lo primero, después vendrán las siguientes soluciones, salgamos de la pandemia, pongámonos a producir y así solucionaremos las necesidades de nuestra gente, y después sentémonos a negociar en serio. Los poseedores de nuestra deuda tienen mucho dinero y pueden esperar, y si se enojan mala suerte, paciencia: firme y con prudencia que es más peligroso un desborde social que un enojo de los acreedores.

Carlos Roberto Fernández

Salones de fiestas infantiles

Desde el 15 de marzo estamos sin poder trabajar. La perspectiva es que así estaremos al menos hasta septiembre. ¿Cómo hago para sostenerme seis meses sin trabajar? No hay ninguna ayuda. Yo no califico para nada. No nos nombran ni siquiera para decir que la actividad está prohibida. Solicito y no sé cómo hacerlo ni ante quién, que al menos a los negocios con facturación cero, no nos cobren impuestos, tasas ni tributos. Cero facturación y en abril tuve que pagar 3.850 pesos de monotributo, Drei e ingresos brutos. Cero consumo de agua, gas y luz e igual hay que pagar mínimos. Propongo eso, que no nos cobren nada si no tenemos facturación. Esa sería una ayuda real y de alcance para todos, es una de las últimas actividades que se van a habilitar y nadie va a poder resistir seis meses si es la única fuente de ingresos que tiene.

DNI 22.908.901

Medidas absurdas en la provincia

En Santa Fe casi no hay circulación comunitaria del Covid-19, pero el gobernador mantiene cerrados sin motivo comercios que se están fundiendo uno a uno, dejando gente en la calle, y toma otras medidas igualmente inútiles y además antidemocráticas, como amenazar a los intendentes con no enviarles la coparticipación si autorizan salidas recreativas, o impedir a los grupos de riesgo concurrir a las peluquerías. Pero al mismo tiempo, considera inviable impedir el ingreso a Santa Fe de personas de otras provincias, y se muestra ineficaz para controlarlo. La cuarentena tenía por objeto impedir que el sistema de salud colapsara y ya tuvo dos meses para tomar medidas al respecto. Así, tira por la borda la eficacia demostrada por intendentes y jefes comunales en la lucha contra el Covid-19, que nos permitiría tener ya una vida normal.

Carlos E. Galiano

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