
La presidenta me gustó. Me gustó cuando en oportunidad de la proclamación del nuevo jefe del peronismo, su esposo, incitara al diálogo y a la institucionalidad para la solución de los problemas de los argentinos; incluía al campo seguramente. Me gustó.
Me gustó cuando ahora en Perú afirmara rotundamente que podemos contribuir con alimentos con valor agregado para paliar el hambre en el mundo y exhortó a los países desarrollados a que nos proporcionen tecnología y abran sus fronteras a los productos que nosotros producimos. Me gustó. Me gustaría que lleve la palabra a la acción con coherencia. Si deseamos dialogar, entonces que rompa las barreras ideológicas y unitarias con voluntad de escuchar y comprender los problemas de los interlocutores. Me gustaría. Me gustaría que liberara al Parlamento para que sea éste el lugar donde se "parle", se hable de los grandes temas nacionales sin mordazas, sólo con convicciones. Me gustaría. Me gustaría que los diputados representen verdaderamente a los ciudadanos y sus intereses y no que se comporten como soldados con obediencia debida al Ejecutivo. Me gustaría.
Me gustaría que los senadores representen a las provincias, que defiendan sus anhelos y necesidades. Me gustaría.
Me gustaría que no se firme más un decreto de necesidad y urgencia y que las leyes las elabore el Congreso. Me gustaría. Me gustaría que se privilegie la distribución del ingreso a los asalariados, jubilados, retirados y pensionados por sobre "la caja", pues de esta forma habrá más caminos de desarrollo y consumo. Me gustaría. Me gustaría que el Estado esté presente para que ningún argentino pase hambre. Me gustaría, señora presidenta. ¡Me gustó!
Jorge Augusto Cardoso, LE 7.784.561,


