En una clara demostración de formas poco democráticas de encarar la información, algunos medios han colocado a la sociedad enfrentada a la disyuntiva de tener que elegir a quién creer. Chacareros quejosos por retaceo de ganancias que han olvidado las veces que han pedido y obtenido de sucesivos gobiernos las leyes de emergencias solicitadas frente a fenómenos naturales imprevisibles y que los han colocado en regímenes de facilidades de tributación, algo que no hemos tenido muchos ciudadanos de pueblos y ciudades frente a los mismos embates de la naturaleza. Chacareros que no acceden al beneficio de reintegros porque trabajan eludiendo impuestos y argumentan que el Estado "nunca cumple", mientras generaron el boom inmobiliario que explotó junto a la superproducción y altos precios alcanzados por la soja, pero son incapaces de transparentar sus ingresos y aceptar las básicas reglas de la economía tributando lo que les corresponde. El gobierno nacional sabe de la comercialización en negro de millones de toneladas de cereales, no ignora del contrabando en la exportación y aunque no lo admita sabe que tiene como asignatura pendiente una reforma tributaria que ponga en caja a los evasores y represente un primer paso de equidad distributiva que no solamente debe alcanzar al sector agropecuario. Señores del agro y del gobierno, pongan todas las cartas arriba de la mesa y transparenten el "diálogo" transmitiendo en vivo y en directo las reuniones en las que se discuten no solamente las retenciones, sino todo lo que hay que discutir en un país que ha perdido la credibilidad. Así recuperaremos la confianza en nuestros dirigentes y mandatarios, porque solamente con la confianza se afirmará la democracia, salvo que se crea o impulse lo contrario.


































