Soy un papá que debido a mi situación económica (que no es la mejor) me vi obligado a solicitar ayuda y la encontré en el mismo lugar de siempre: la Asociación Empleados de Comercio. Debido a que se fomenta desde el Estado la inclusión e integración de chicos con capacidades diferentes, decidí mandar a mi hijo Federico a una escuela no especial donde lo recibieron en forma cálida y afectuosa. Pero también me encontré con dificultades económicas para afrontar esos gastos, razón por la cual recurrí en ayuda por segunda vez, y nuevamente estuvieron presentes sin pedir nada a cambio. Es por eso que tanto al Complejo Educativo de Alberdi, que nos recibieron con los brazos abierto, como al Consejo Directivo de Empleados de Comercio, el agradecimiento de mi familia y el mío en particular va a ser infinito, por darle la oportunidad a mi hijo de que se desarrolle en un ámbito donde todos somos iguales, sin ningún tipo de discriminación.

































