Estoy sorprendido por la repercusión de mi carta del día 27 de diciembre. Vale aclarar que los
odontólogos que respondieron no leyeron bien e hicieron mención de párrafos fuera de contexto.
Aclaré que los honorarios son pagados por mi obra social y mencioné el coseguro que pago yo aparte
en efectivo. El presupuesto que me pasaron es por coronas y pernos, nada más, y la profesional que
me atiende me aclaró, con la lista de precios en mano, que ese costo era de "materiales" solamente.
Soy defensor del proverbio bíblico que dice que "el obrero es digno de su salario". Sé que hay
gastos: por ejemplo, para la impresión el material cuesta 170 pesos y se pueden tomar hasta 40,
pero aun así no se justifica que me sobrefacturen un 150 por ciento por encima los materiales que
me tienen que colocar en la boca. Doctor Juan Pablo Pasciullo, estoy totalmente de acuerdo con lo
que usted expresa en el
sentido del esfuerzo que significa estudiar y trabajar. Yo trabajo y a la vez soy estudiante
de derecho y también me cuesta sacrificio hacer las dos cosas, pero usted dice que tengo una mente
limitada y así me falta el respeto. Yo le pregunto: ¿me agrede porque puse sobre el tapete y me
quejé del abuso desmedido que "algunos" profesionales con los
pacientes que confían en ellos, sobre todo en algo tan delicado como es la salud bucal?
Nosotros, la gran mayoría de los que no podemos hacerles frente a sus precios, nunca terminamos de
tener nuestra boca en buenas condiciones, tanto respecto a la salud como en lo estético. Y ese es
el deseo inalcanzable de mucha
gente.
Eduardo Fausto Saigo
N. de la R.: En su carta original, el lector Saigo cuestionaba el presupuesto que le pasó un
odontólogo y lo comparaba con el de un mecánico dental, que era por la mitad de precio. Dos
profesionales le respondieron, y ésta es su contrarréplica.





























