Hace aproximadamente un mes que entró en vigencia la ley de obligatoriedad de uso de casco de todos los tripulantes de motocicletas. El susto duró tres días. Hoy ya son pocos los que, temerosos de recibir una multa, circulan con casco por la ciudad de Rosario. ¡Es que desaparecieron los cascos! Como muchas leyes en este país, son sancionadas con una fuerza que parece cambiarán el mapa de convivencia de los argentinos. Pero, como ayer, como hoy, como siempre, el susto dura pocos días. He visto pasar conductores de motos, delivery y hasta moto-colectivos (4 personas en una misma motocicleta) enfrente de inspectores de transito, policías, grúas. Y no pasó nada. Si les preguntamos a los conductores de motocicletas la verdad, dicen que no pasa nada. Estoy cansado de indignarme porque la ley no se cumple. ¿Tan difícil es el rol de los inspectores? Si no dan abasto, ¿por qué no transferir la tarea de control a los agentes de policía? ¿Necesitamos más victimas?

































