Un confuso hecho que terminó con una mujer herida en la cabeza se dio en la mañana del lunes en una vivienda de Pérez. Allí vive Gisela Jaquelin Belén Z. ,de 35 años, alias “La Flaca Buji”, quien cumple prisión domiciliaria por una causa de extorsión y es además ex pareja de otro de los imputados en la misma causa; Walter Osvaldo “Negro” Rivero, quien fue condenado por narcotráfico tras ser detenido en 2014. La mujer cursa la prisión domiciliaria por el plazo de 6 meses tras haber sido ser imputa en febrero pasado junto a dos presuntos cómplices. La víctima fue herida de tres disparos en el rostro en una vivienda ubicada en 20 de junio y Chiavarini. Una hipótesis de la investigación es que habrían entrado a la vivienda dos personas y la hirieron de gravedad.
Una vez herida “La flaca Buji” condujo su propio auto hasta el efector de salud “El Gurí”, de Borzone y Belgrano, al que llegó alrededor de las 8.15 . Al ingresar constataron que presentaba heridas en en el rostro con ingreso y salida, puntualmente en la mejilla derecha y otra en el maxilar a las que se sumó otra en la zona cervical entre la 2 ª y 3ª vertebra con entrada y sin salida del proyectil.
De allí fue trasladada al Hospital Centenario y fue recibida a las 8.45, dio un domicilio e Carlos Pérez al 500, distinto al lugar en el que dijo en su momento que ocurrió el hecho, allí fue atendida y quedó internada en estado reservado con signos vitales estables. La mujer declaró que el hecho se dio en un intento de asalto y al estar cursando prisión domiciliaria se asignó una custodia policial. El caso lo tomó la fiscal de Homicidios Marisol Fabbro, que comisionó a la Policía de Investigaciones para la investigación.
Walter Rivero, cómplice y ex pareja de Gisela Z, tiene 56 años y tanto él como Gisela fueron imputados por intentar extorsionar a un empresario de Zavalla en febrero pasado. La víctima recibió durante un mes llamados donde le reclamaban 5 millones de pesos a cambio de no lastimar ni a él, ni a su familia o balear su casa o lugares donde trabaja, describieron los investigadores. Tras distintos allanamientos los dos, junto a un hombre de 25 años, quedaron imputados por tentativa de extorsión y el Negro, que ya cuenta con una condena como cabecilla de una banda narco que integraba el ex barra de Newell’s Alberto “Betito” Godoy. Este último fue condenado en su momento por el crimen de Roberto “Pimpi” Caminos.
Rivero fue sentenciado en 2014 por la Justicia federal a 12 años de cárcel por tráfico de drogas. En la audiencia imputativa que llevó adelante el fiscal Franco Carbone se expresó que la maniobra se produjo entre el 11 de enero y el 12 de febrero, cuando la víctima recibió una foto del frente de su casa y tras ello una llamada donde le reclamaron 5 millones de pesos a cambio de no balearle la casa. Las llamadas continuaron hasta la noche.
Leer más. Desbaratan banda narco que operaba con un pie en la alcaidía de Jefatura
En mayo del 2014 y tras un megaoperativo realizado por la Secretaría de Delitos Complejos del Ministerio de Seguridad santafesino. Se hicieron 30 allanamientos simultáneos por orden del juez federal Carlos Vera Barros, donde se desarticuló una organización narco encabezada por Rivero que operaba en Rosario, Pérez, San Lorenzo, Arroyo Seco y Chabás.
Se determinó que uno de los miembros del grupo operaba desde la cárcel donde cumplía condena: era Betito Godoy, uno de los condenados por el homicidio de Caminos junto con René Ungaro, líder de un clan enfrentado con los Caminos en la zona de los barrios Grandoli y Municipal. Por este caso de narcotráfico Rivero fue condenado en 2019 por un tribunal federal a la pena de 12 años de cárcel, y al terminar el proceso el tribunal que lo juzgó pidió investigar menciones a otros pesados del hampa, como Esteban Alvarado.
Rivero tenía una línea directa con Alvarado. En octubre de 2007 lo arrestaron en el taller de chapería que tenía en Pérez por sustracción de autopartes. Cuando allanaron el lugar se presentó Walter Ramón Bucci, condenado luego como parte de la célebre banda de Los Rosarinos, que robaba autos en Buenos Aires y los desguazaba en Rosario, por la cual Esteban Lindor Alvarado fue condenado como jefe.∏