Ovación
Miércoles 12 de Abril de 2017

Sampaoli, con la banca del grupo

El Cholo no será el técnico de la selección no sólo porque él no quiere, sino porque este grupo de jugadores considera que el más calificado para el cargo es el Zurdo.

Que Diego Simeone tenga en el bolsillo el clamor popular para ser el técnico de la selección argentina no significa que sea el ideal para arroparse con el buzo que desde el lunes dejó colgado en una percha Edgardo Bauza. Mucho menos si esa silla está a la espera para que la ocupe Jorge Sampaoli.

El Cholo no será el técnico de la selección no sólo porque él no quiere, sino porque este grupo de jugadores considera que el más calificado para el cargo es el Zurdo. Por afinidad humana y, sobre todo, por una identificación futbolística con la propuesta que siempre desarrollan los equipos del casildense. Con términos más o menos entendibles, por si alguno no entendió por dónde viene la mano, Argentina impondrá más condiciones en cualquier país, cancha y rival si es dirigida por Sampaoli que con Simeone. Será más valiente porque la esencia de Sampaoli no reconoce claudicaciones.

Esta última sentencia no invalida esa creencia que afirma que el Cholo es un maestro para incorporarles vena competitiva a sus equipos. Si Atlético de Madrid es lo que es en el universo del fútbol es gracias a la huella que está dejando Simeone. Claro, en el medio no se puede obviar que perdió dos finales de la Champions League contra Real Madrid. Es cierto que reubicó a los colchoneros en el concierto mundial y que supo disfrazar el océano de distancia que existe entre los jugadores de Real y Atlético. Pero cualquiera que fuera mal pensado y que ponga el ojo en esas dos finales perdidas ante el archirrival diría que traer al Cholo a la selección no es lo más aconsejable para que se pare enfrente de un plantel que de no levantar copas puede escribir hasta un libro.

Dicho esto, no debe haber una sola persona que no esté convencida de que Simeone ya se ganó la posibilidad de caminar por esa alfombra roja que desemboca en el predio de Ezeiza. Por algo los dirigentes de la AFA dejaron trascender que harán una parada por Madrid para tratar de encontrarse con él. Igual, la puesta en escena tiene similitudes con lo que hizo hace años Julio Humberto Grondona cuando cumplió con el deseo de todos de darle la selección a Carlos Bianchi sabiendo que la iba a rechazar. Acá pasará lo mismo. El Cholo no tiene pensado salir de Atlético y el club tampoco en largarlo, aunque la cláusula de rescisión está fijada en 20 millones de euros.

Se insiste con que el craso error es pensar que finalmente Sampaoli llegará a la selección por la negativa de Simeone. No es así. Tampoco es cierto que al Cholo no lo molesta dejar pasar de nuevo el tren porque no quiere dirigir a esta generación de futbolistas, con Messi y Mascherano sentados en primera fila. Una vil mentira porque teniendo a Messi en el equipo es más factible salir campeón que si un técnico no lo tiene.

Esta filiación que manifiesta el grupo de la selección por Sampaoli está sustentada en el respeto que cosechó el Zurdo en las armoniosas fuerzas colectivas que formó cuando estuvo al frente de la selección chilena, antes en la Universidad de Chile y ahora en Sevilla. Cuentan que Messi nunca jugó tan incómodo de movimientos como en aquella final contra Chile por la Copa América 2015. Incluso, en las pocas veces que se vieron en España, Leo le reconoció en la cara al Zurdo lo sorprendente que le resultó ver el funcionamiento de Chile. Otro que le tiró flores es un tal Pep Guardiola en una entrevista publicada el 3 de marzo: "Sampaoli es un gran entrenador. Lo demostró en la selección de Chile y ahora en Sevilla", dijo el técnico de Manchester City. Sin dudas que el gran capital que tiene Sampaoli para desembarcar en la selección es la metodología de entrenamientos. Una estructura de trabajo con todos los adelantos tecnológicos para que la automatización de los ejercicios tengan la intensidad con la que se juegan los partidos. Lo que se dice un cuerpo técnico de avanzada. Ni más ni menos que lo que necesita un grupo de élite como el de la selección argentina.

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