Newell's
Martes 13 de Septiembre de 2016

Osella evoluciona y va, el Chacho Coudet retrocede

El DT de Newell's parece tener algo más en el tintero. En cambio, la sensación es que lo mejor del Chacho ya se vio.

Ni ahora Diego Osella es el Pep Guardiola de Newell's ni Eduardo Coudet se transformó en un entrenador descartable. Nada de andar experimentado los extremos. Simplemente el fútbol tiene tantos misterios que ni un simposio de psicólogos muchas veces logra descubrirlos. Lo que sí quedó claro en los primeros dos partidos por el torneo es que Central luce entrampado entre aquel equipo que supo ser protagonista y este que pierde la vertical ante el mínimo soplido. También existe plena certeza de que Newell's utilizó este arranque como una plataforma de despegue para que sus aspiraciones tengan cierto asidero. Al menos, el equipo rojinegro recuperó algunos hábitos colectivos que le permiten tener algo de tranquilidad. No encontró todas las soluciones, pero en el mientras tanto se da el lujo de un potentado: juega tan mal como Central, pero al menos gana.

Por eso, así como en su momento se escribió que si Osella no empezaba bien el torneo la trituradora lo esperaba con los dientes afilados, Coudet empezó a estar cercado por la intolerancia. El Chacho ya no tiene ni merece tener coronitas. Es cierto que apenas van dos partidos, pero hace rato que Central viene entregando síntomas de involución futbolística. La rotundidad de los números muestra la regresión que moviliza al equipo. Por algo en 2015, Coudet hizo posible que Central ganara los primeros 5 partidos y en el torneo pasado sumó 13 puntos sobre los 15 en disputa, con el agregado de que uno de esos triunfos fue contra Newell's (2-0) en el Gigante. Ahora no sólo acumula 10 partidos sin ganar, sino que hay que remontarse al 28 de febrero de este año para comentar el último triunfo canalla en condición de visitante. Fue en aquella maravillosa goleada 3-0 contra Colón en Santa Fe. Justo el mismo día en que Coudet era bendecido en el fútbol argentino con todos los honores por lo que había logrado conseguir con Central. Eso sí, aquella vez nadie dijo que Central también retrocedía en chancletas como ahora. Claro, la conducta defensiva estaba disimulada por la inteligencia de Javier Pinola y Pablo Alvarez, más la disciplina de Alejandro Donatti. Pero si algo caracterizó al ciclo de Coudet fue que sus equipos nunca supieron ordenarse alrededor de la pelota. En sus tiempos mozos siempre necesitó del combustible del balón para imponer condiciones y eso daba réditos cuando Ruben y Larrondo transformaban en gritos todo lo que tocaban. Como en el inicio del campeonato no pasó eso, entonces Central es lo que se ve: un equipo al que, por el momento, le costará sangre, sudor y lágrimas entreverarse con los que discutirán en serio el título. Y con esto no se quiere ser apocalíptico ni mucho menos. Pero llama la atención que, con más de dos años de trabajo, el equipo de Coudet se desmejore tan paulatinamente. Tampoco es que Newell's, con Osella, recorrerá este campeonato de taquito. Contra Quilmes y Tigre fue más de lo mismo si se lo ubica como un equipo con pretensiones desmedidas, pero sí debe rescatársele al DT que no se metió más en problemas de los que ya tenía.

Osella se la está ingeniando para mostrar a Scocco y Maxi en una versión con más nafta en el tanque. De a poco, Nacho se parece cada vez más a un jugador competitivo y ahora se anima a pasar a un jugador. Todo mérito de Osella. Porque con Gallego y Bernardi jugaba estaqueado, con síntomas evidentes de ser un ex jugador.

No se busca compararlos, pero tampoco hay que tenerle miedo a trazar parangones. Mientras Coudet parece haber entregado ya lo mejor como DT de Central, Osella aún tiene algo más para ofrecer sentado en el banco de Newell's.

A lo conocido

Diego Osella confió en incorporaciones que ya había dirigido en su paso como DT de Olimpo. Por eso apeló a lo que él cree que es más seguro. Llegaron Moiraghi, Amoroso y Sills.

Teo y algo más

Eduardo Coudet les hizo gastar un dineral a los dirigentes con refuerzos supuestamente de jerarquía. Teófilo Gutiérrez es, sin dudas, un nombre potente. El resto, son del montón.

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