Economía
Martes 30 de Mayo de 2017

Miguel Acevedo: "El problema es que el mercado interno está muy débil"

Miguel Acevedo asume hoy como presidente de la central fabril. Alertó sobre la falta de crecimiento pero espera que baje la inflación

Miguel Acevedo asume hoy como presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA). Desde hace tres décadas forma parte de la familia propietaria de Aceitera General Deheza, la principal empresa de la industria del rubro en la Argentina. También preside una empresa que busca mejorar la accesibilidad crediticia de las pymes.

"Ché, mirá que no estamos creciendo", dice que suele advertirle a los funcionarios del gobierno nacional, en las habituales conversaciones que mantiene. De todos modos, mantiene una expectativa positiva con la nueva etapa, "si baja la inflación, podrían empezar a crecer algunos sectores".

En defensa de los industriales, valoró que "las empresas argentinas son muy eficientes", que en algunos casos "pagan salarios que en dólares son el triple que en Brasil", pero que, sin embargo, "esos salarios no alcanzan porque la vida es muy cara en la Argentina".

—Venimos de un 2016 con la mayor caída del PBI en 15 años (- 2,3 por ciento), ¿2017 revierte la situación?

—La UIA tiene una representación amplia y diversa. La Argentina es muy distinta, y es complejo sacar un "promedio'; usted tiene lugares donde se ve algo de optimismo, y también ve a otros sectores productivos que no les ha llegado nada. Sobre la actividad económica, nosotros contamos con datos propios y también de las provincias; muchas veces nos anticipamos a los datos de gobierno nacional y les advertimos, "ché, mirá que no está creciendo".

—El gobierno sostiene que se está experimentando un cambio económico positivo y que los resultados llegarán tarde o temprano; y en contrario, la oposición diagnostica una debacle inexorable, en especial para los sectores de la base de la pirámide social. ¿Usted dónde se ubica?

—Yo veo que se está aplicando un programa gradualista, paso a paso, y significa que te encontrás con este tipo de cosas…la tendencia que veo, si se logra bajar la inflación, es que de a poco empiece a verse el crecimiento. Vemos en marzo y abril mínimo crecimiento, amarretísimo (en comparación con 2016, año con 2,3 por ciento de baja en el PBI).

—¿Usted confía entonces en la dirección principal de la política económica?

—No es que confíe. Se ha tomado rumbo económico y veremos los resultados. ¿Nos va a llevar a una salida?, hay que ver. La Argentina es complicada, tiene sectores más competitivos como el campo o la agroindustria, y tenés otros sectores que necesitás bajar más costos para que sean más competitivos. Estamos trabajando con distintos sectores; y regresan las cuotas para productos nacionales, que no se tendrían que haber sacado.

—Se está dando un creciente ingreso de productos terminados, importados, se presume buscando bajar los precios internos, reducir la inflación; ¿qué valoración hace la UIA?

—Que el problema está en un mercado interno muy debilitado. Que no se soluciona bajando precios. Además, el impacto de precios por la apertura de importaciones, que hoy está en el 11 por ciento, es marginal. No queremos productos chinos con dumping, porque estamos sonados, pero tampoco una protección absurda. El problema principal no es la importación, sino la caída importante que tuvo el mercado interno. Por ejemplo, en 2011 tuvimos crecimiento de las importaciones, pero también de las exportaciones y con un mercado interno con gran dinamismo. La situación era otra.

—Sin embargo, desde la Casa Rosada arrecia un discurso aperturista de la economía, que la Argentina estuvo "aislada del mundo", y que el problema de precios se explicaría por la "ineficiencia" de las empresas.

—Yo le aseguro que las empresas, puertas adentro, son tremendamente competitivas. El problema lo tenemos con el transporte, la logística, los seguros, y principalmente, los impuestos, las cargas sociales por los puestos laborales, Ingresos Brutos que cobran las provincias, y otros tantos impuestos.

—Muchos empresarios hablan de favorecer el mercando interno, pero a su vez señalan que los salarios en la Argentina son muy altos en comparación con Latinoamérica; ¿participa de esa visión?

—El problema no es pagar salarios, el tema son las cargas sociales. Nosotros en la Argentina le pagamos, por caso, a un técnico en una industria de autopartes el equivalente a 1.200 dólares, el triple de lo que podría ganar a igual trabajo en Brasil. Pero, de todos modos, resulta que el técnico es bueno, lo queremos mantener en la empresa, y ocurre otro problema, el hombre no está conforme con los 1200 dólares. Está pensando si consigue algo mejor.

—Se entiende, son menos de 20 mil pesos. Cuando la canasta para no ser pobre ronda los 15 mil pesos.

—Claro, el problema está en la capacidad de compra de ese dinero, que es muy bajo. Los precios en la Argentina son muy altos, y la plata no alcanza. Entonces tenemos dos problemas: no somos competitivos afuera (por los 1.200 dólares, en comparación con Brasil o México) y los salarios adentro no rinden.

—El gobierno mantiene tasas de interés altísimas, pero no consigue que los precios paren de subir, ¿son los empresarios los responsables de "construir" los precios a la suba, la inflación?

—Cuando vos tenés un mercado interno que vuela (no es la situación actual de la Argentina), puede pasar que la tensión de demanda haga crecer los precios por retraso en la oferta. Pero la situación actual no es esa, ahora tenemos una inercia inflacionaria de costos y baja en la demanda.

—¿Aunque venda menos, el industrial suele pasar parte de su recaudación al negocio financiero?

—La bicicleta financiera es una cosa; el industrial necesita mercado interno y poder pagar buenos salarios. Si vos tenés que pagar quincenas, no tenés plata invertida en el circuito financiero en un banco.

—¿Qué se propone como presidente de la UIA?

—Expresarle al gobierno los problemas y los puntos donde debemos trabajar para encontrar soluciones. También fomentar la unidad de todo el empresariado argentino, ampliar la participación.

"La industria paga salarios en dólares que triplican a los de Brasil pero no alcanzan

porque la vida es cara"

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