Stand by me" es un viejo gospel de Charles A. Tindley que Elvis Presley tornó inolvidable. Desde entonces ha resultado difícil no cantarlo una vez más. Lo mismo ocurrió a través de los años en torno a la melodía tradicional celta de "Romeiro ao lonxe" (O "Scarborough fair" en la titulación inglesa): muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo, después de haberla escuchado -sea por cuenta de las sirenas de Luar Na Lubre o, allá lejos, por los irrepetibles Simon & Garfunkel- ya no pudieron olvidarla. Ambas canciones tienen algo común: la virtud de provocar cierta hipnosis en el oyente. Encantamiento motivado, hasta donde sabemos, por melodías tan simples como bellas que rasguñan el pecho y piden ingresar por allí al valle interior de nuestras emociones.






























