El particular universo de Roberto Pettinato ha pasado por la televisión y la radio, por revistas y libros, por discos y shows de música en vivo. Lo único que le faltaba era llegar al teatro. Y finalmente lo hizo. Después de haberlo soñado durante años, el multifacético conductor se despacha ahora con un espectáculo de stand up, "¡Me quiero portar bien!", que se presentó anoche en el teatro Broadway.
El nombre del show está inspirado en una frase del hijo menor de Pettinato, y tiene una cuota importante de improvisación y de interacción con el público. Con su discurso irónico y ácido, que ya se transformó en la impronta de su extensa carrera, el músico y escritor respondió vía e-mail las preguntas de Escenario. "Me cansé de envidiar a cuanto salame se subía a un escenario a hacer stand up", disparó. También aseguró que jamás copió a los humoristas que admira y que lo suyo es "reflexión con humor y cinismo, y el cretinismo de la vida llevado al máximo".
—La idea la tengo... ¡Desde hace 35 años! Siempre lo quise hacer, pero nunca pensé que tenía tal capacidad de improvisación. La vez pasada no encontré los papeles e improvisé dos horas. Fue tan genial como si hubiese dicho algunos de mis escritos. Dio igual para la gente. Se cagaron de risa de la misma forma.
—¿El espectáculo está relacionado con el formato de tu programa de televisión?
—En el espectáculo no hablo de política, y muy poco del mundo del espectáculo. La idea no es llevar la realidad al escenario, sino justamente la irrealidad, lo que no está en ninguna parte. Puedo empezar hablando de los dedales y por qué murieron con nuestras abuelas.
—¿Cuáles son tus influencias a la hora de subirte a un escenario?
—La verdad es que mis influencias van de acuerdo a lo que veo en la ciudad a medida que voy llegando al teatro. La vez pasada comencé hablando de un perro que estaba en la puerta del teatro durmiendo, y empecé haciendo chistes sobre eso. En Uruguay había una tienda que se llamaba "Toto", y otra que se llamaba "Tita", o algo así, y jodí con si la gente de ahí sabía hablar o si eran todos así de infantiles (risas).
—¿Te considerás un comediante? ¿O sos un conductor de televisión que hace humor cuando quiere?
—Siempre fui un comediante, aunque la palabra se aplique más a Francella. En realidad yo soy un monologuista o un humorista, o mejor aún: soy un tipo que trata de reflexionar con humor, algo que es realmente difícil, porque lo importante en este tipo de shows es el contenido, aun si hacés reflexiones idiotas (risas).
—Algunos dicen que le copiás a Tato Bores, a Conan O'Brien o a Jon Stewart. ¿Eso te molesta?
—Yo jamás copio. No me interesa. Ahora, si "soy así", es otra cosa. Además a esos tipos no se los puede copiar. O sos así o no sos. Por otro lado, tipos como Conan u otros de afuera... ¡Son mis héroes! Es como si tocara blues y me dijeras que muchos me comparan con B.B. King... Y sí... ¡Si los dos tocamos blues!
—¿Y cómo definirías tu estilo?
—Es reflexión con humor y cinismo, y el cretinismo de la vida llevado al máximo. Sólo reporto los hechos construidos por el hombre a lo largo de la historia, y por supuesto que me burlo de lo que nadie se burla. Como dije en un show: "Sé que soy el único al que le pasa esto". Siempre demostrando que soy el único hijo de puta... Lo mejor es que, toda la gente que me va a ver, es decir, los que gustan de mí porque se identifican... ¡Son iguales a mí! La diferencia es que ellos se hacen los sotas.
—¿Qué te hace reír a vos?
—Francella y Suar. Me hacen reír tipos que son totalmente distintos a mí. A mí no me gustan los loquitos, me gustan los normales.
—¿Para qué sirve el humor, además de para tomarse las cosas más livianamente?
—El humor, al igual que la risa, curan...Y por otro lado son la obra social más barata que existe.
—¿Qué es lo más sorprendente que te pasó hasta ahora en el teatro?
—Un viejito de 90 años que hizo unos chistes fabulosos, especialmente cuando pedí que la gente dijera distintos nombres para la vagina, y él dijo "pochola".
—¿Pensás que tu público pertenece a un estrato generacional? ¿Cuál es ese estrato?
—De 19 a 60 años. ¡Aunque una vez vino una de 13!
—¿Disfrutás más el stand up que estar en la tele o en la radio?
—Esto siempre ha sido mi vida... Y mi gran envidia. Me cansé de envidiar a cuanto salame se subía a un escenario a hacer stand up, cuando yo hace 30 años vi la película "Lenny" (sobre la vida del humorista Lenny Bruce) y me dije: "¡Yo quiero ser ese!". Ahora me encuentro con que nadie vio esa película (risas).
—¿Alguna vez fuiste censurado?
—Jamás fui censurado. En la época de los militares sí había que cuidarse. Como éramos rockeros y periodistas, te podían hacer desaparecer sin estar en política. Odiaban el rock tanto como la política.
—Por las actividades que desarrollás parecés un hombre orquesta. ¿Es posible atender todos los frentes con la misma intensidad?
—Siempre hay que hacer las cosas con intensidad. De otra forma no llegás a la gente. Tenés que tener ganas, pero tampoco podés hacer cualquier cosa, porque se nota que estás meando fuera del tarro.
“Nunca me sentí condicionado”
El humor de Roberto Pettinato brilla todos los domingos a la noche por la pantalla de TN, en el programa “Que parezca un accidente”.
“No sé si es el programa que soñaba hacer. Digamos que es el programa que se puede hacer, porque no tengo dinero para tanta producción”, admitió el conductor. De todas maneras aclaró: “Tampoco creo que se necesite demasiado. El programa es un tipo diciendo lo que quisieras decir vos pero no te animás o no tenés la cámara”, afirmó.
El escritor y periodista aseguró que “en el cable, hoy por hoy, no hay nada de nada”, pero defendió el espacio del humor. “Los humoristas siempre van a estar, y harán sus propios programas para el cable o para Internet. Yo voy a hacer eso el año que viene. Y también escribiré mi comedia”, adelantó.
Pettinato dijo que nunca se sintió condicionado por estar en la pantalla de TN, un canal abiertamente crítico con el gobierno. “Los comentarios que hicieron sobre el programa resaltan que es sorprendente que sea un espacio tan libre y donde digo lo que quiero. Igual no me interesan para nada las peleas entre grupos y gobiernos y viceversa”, aclaró.