En su séptimo largometraje, Loreti retoma lo que mejor sabe hacer: tomar la estructura de un género mayormente vinculado al cine estadounidense y ocuparla con una idiosincrasia absolutamente argentina, como hizo con “Kryptonita” y las películas de superhéroes. “Lu y Pau” está entre la buddy movie (dos personajes, generalmente hombres, antagónicos pero complementarios, abordan una misión) y la comedia de enredos. El paisaje misionero y sus personajes aportan de a ratos guiños y climas de western criollo.
Jessi, la narradora en off de la película, está embarazada y está por ir presa por diez años. Lu y Pau, su hermana y su mejor amiga, interpretadas respectivamente por Vega y Stuart, se proponen una misión que se puede sospechar condenada al fracaso. El personaje de Lorena es el más centrado y el que tiene más calle. Aunque la película de Loretti se filmó antes, muchos podrán ver en Lu algunos gestos de la Zurda, el papel que Vega interpreta en la serie de Netflix “En el barro”. Pau, en la piel de Stuart, es la agente del caos, una cocainómana no asumida que carga todas las secuencias de torpeza y nerviosismo.
En poco más de una hora de duración, la dupla atraviesa un derrotero muy propio del género, enaltecido por la calidad de actuación de las dos protagonistas. La película tuvo su estreno mundial en el Bafici y después pasó por el Festival de Cine de Rosario, con una función especial en el Lumière, totalmente llena. En el marco del mismo evento cinematográfico, Stuart también dio la charla “Actuar y dirigir. Dos caminos, una misma búsqueda”, dando cuenta de su experiencia en ambos roles.
Antes del estreno de “Lu y Pau” en salas, Stuart dialogó con La Capital y habló del proceso de la película, de su vínculo con Lorena Vega y en la vigencia de “Los paranoicos”; uno de los clásicos del cine independiente argentino:
- ¿Cómo fue la experiencia de compartir la película con la gente en el marco del Festival de Cine de Rosario?
La verdad que fue hermoso. Yo nunca había ido al Festival de Cine de Rosario y para mí fue una experiencia muy linda. Pude dar una charla ahí también hablando un poco sobre el trabajo dirigir y actuar, y la función de “Lu y Pau” estaba repleta, se agotó. Había llegado gente de lejos, desde otras partes de Santa Fe, para llegar a Rosario y ver la peli, así que fue un placer ver esa sala llena. Fue como todo un evento.
- Filmaron “Lu y Pau” a finales del 2023, justo antes del cambio de gobierno y el desfinanciamiento del Incaa, en un momento bisagra para el cine argentino. ¿Cómo ven esa decisión en retrospectiva?
Imaginábamos lo que se venía y en función de eso fue que, a pesar de que tal vez no teníamos la estructura de producción ideal que la película necesitaba, estuvimos todos de acuerdo en llevar adelante el rodaje. Para mí además fue cumplir con un compromiso que ya venía alimentando con Nicanor, porque ya había leído el guion hacía mucho tiempo y le había dicho que me interesaba hacerla. Entonces cuando me dijo "es ahora o nunca", yo le dije "es ahora, vamos". Después se definió que se sumaba Lore y eso me dio mucha felicidad. Fue todo una aventura, porque además filmamos en Misiones, en un pueblo que se llama Puerto Esperanza, que es muy muy encantador porque está prácticamente en el medio de la selva. Mucha gente del equipo era de ahí, entonces fue una aventura muy linda, se armó un clima de trabajo muy lindo, muy especial. A pesar de las adversidades de filmar un poco así a las apuradas, la verdad que fue una situación muy placentera.
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- La experiencia de filmar en distintos lugares del país da cuenta del talento cinematográfico que hay a nivel federal. Además, la locación genera un entorno ideal para la historia que cuenta la película.
Totalmente, totalmente. A mí me encanta viajar y filmar en otros lados que no sean Buenos Aires y conocer equipos de otros lados. Lo he hecho en Córdoba, lo hice en Rosario, y me encanta, me da mucha felicidad. Nos encontramos con un equipo también muy capacitado y muy amoroso, así que fue muy memorable la experiencia. Además, el calor que hacía en diciembre en Misiones. Es como estar adentro de un sauna todo el día, y eso se nota en la película y creo que le da a los personajes un plus de desesperación. Hay algo de una incomodidad siempre siempre latente que creo que para los personajes está buenísima.
- Nicanor hace muy bien lo de tomar la estructura de un género como el de superhéroes, o el de la buddy movie en este caso, y llevarlo a la idiosincrasia argentina.
Absolutamente. Y todos los personajes están en esa, porque tenés el novio policía, la madre dealer, pero todo como recontra argent. Y sí, Nicanor sabe construir muy bien esos universos. Eso está bueno porque de inmediato te ayuda a entrar en el tono. El personaje se sitúa muy fácilmente en las pelis de Nicanor. Ya cuando habíamos hecho “Nafta Súper”, que me convocó para hacer de La Mishi, que era esta especie de Gatúbela del conurbano, enseguida entré en ese mundo de superhéroes recontra humanizados en un entorno como ese. Establece códigos con mucha destreza.
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- El tono es muy importante en “Lu y Pau”, y eso lo construyen sobre todo entre vos y Lorena con los contrapuntos entre los carácteres de los dos personajes. ¿Cómo fue ese trabajo?
Sí, yo creo que eso se armó re bien. Hay algo en la naturaleza de Lore versus la mía que ayuda un montón. Lore tiene una templanza que yo de por sí no tanto. Cuando nos dimos cuenta de que el humor podía desprenderse de esas diferencias fuimos a full por ese lado. Hay algo del hartazgo del personaje de Lore conmigo revoloteando alrededor, cometiendo una torpeza tras otra. Hay algo de esa dinámica que genera mucha gracia. Nunca habíamos laburado juntas y fue un hallazgo para las dos. A mí me genera mucha admiración su laburo y ella siempre es muy generosa conmigo, con lo que ve de mi trabajo en las distintas áreas. Siento que hay una un respeto mutuo que es muy lindo. Y también compartimos mucha mucha convivencia en el rodaje, porque fuimos tres semanas a filmar a Misiones y éramos vecinas de departamento, entonces estábamos todo el día juntas de acá para allá, así que nos hicimos muy amigas.
La importancia de ver cine argentino en el cine
- La película tuvo estreno comercial en salas, lo cual no es muy frecuente en general y menos en esta época. ¿Cómo viven este desafío?
Sí, el cine argentino se sigue haciendo y yo creo que se va a seguir haciendo como sea. Si hay que hacerlo filmando con celulares lo vamos a seguir haciendo. Pero es cierto que es difícil seguir llevando las películas al circuito de exhibición de las salas, convocar al público a que vaya a ver cine argentino a ese circuito. Y es cada vez un poquito más desafiante porque las salas de cine hoy priorizan mucho otro tipo de lanzamiento más internacional y más comercial. Y por otro lado, la gente tiene que elegir dónde invierte su dinero. Entonces si va al cine, a lo mejor ve que hay una peli argentina y dice “bueno, la vemos después en plataforma” y elige ir a ver otra cosa. Pero me parece que la experiencia de ir a ver cine a argentino, con actores argentinos, hablando con acento argentino, compartir esa experiencia en comunión con otras personas, contagiarte de la risa de los otros, sigue siendo algo increíble. En el Bafici nos encontramos con Lore viendo la película a la par del público como si la descubriéramos por primera vez. De golpe se armaron unas oleadas de carcajadas y nosotras mismas nos terminamos riendo sin parar. Eso no te pasa en el living de tu casa viendo una plataforma, eso te pasa en el cine y es una experiencia hermosa, así que ojalá que mucha gente pueda disfrutarla en las salas.
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- Se cumplen dieciocho años del estreno de “Los paranoicos”, que se convirtió en un clásico contemporáneo. En retrospectiva, ¿qué sentís que tiene la película que hace que siga atravesando generaciones?
Yo amo la película y para mí es razón suficiente para entender el fenómeno, pero a veces me parece increíble. El otro día me llegó un mensaje de un pibe este por Instagram diciéndome "Anoche vi anoche vi ‘Los paranoicos’ por primera vez y te amo”. Me pareció divino, me dio curiosidad y vi en su perfil que tenía quince años. Me parece hermoso que haya gente de 15 años que siga descubriendo esta película y se siga copando con los personajes. Creo que el personaje de Gauna genera mucha identificación, sus ganas de abrirse camino, de hacer sus películas pero a la vez ver que el resto hace cosas más grandes, entoces meterse cada vez más para adentro. Hay algo de esa neurosis que es muy genuina y creo que hace que el personaje de Gauna sea inmortal. El público se renueva y se identifica con esa premisa, es fuertísimo.
- Llevás muchos años en la profesión, ¿qué te sorprende todavía?
Un montón de cosas, porque también a medida que voy envejeciendo, mi sensibilidad va cambiando. Cuando sos joven y empezás a laburar y te empiezan a conocer por tu trabajo, hay algo como de la mirada externa que pesa mucho, pero después cuando van pasando los años como que apagás un poco ese altavoz y empezás a escucharte más desde adentro. Ahí aparece una manera de concebir el arte, también de consumir y de apreciar el arte, que es mucho más personal. Hay algo que nunca nunca me deja de sorprender y sobre todo me fascina mucho el proceso de construir un lenguaje, el proceso de construir una narrativa. El trabajo de los actores me sigue fascinando como el primer día. Cuando yo estoy dirigiendo y veo lo que despliegan los actores, más sabiendo cómo se siente eso en el cuerpo, hay una suerte de magia. Yo siento que para mí es una escuela eterna porque cuando actúo estoy aprendiendo un montón de los directores y cuando dirijo estoy aprendiendo mucho de los actores. Hay algo que no se termina nunca, nunca termino de sentir curiosidad y de fascinarme. Siento que siento que es algo que voy a explorar toda la vida de la manera que sea.