Hace algunos meses, las redes se llenaron de imágenes y conversaciones sobre dos chicos que juegan al hockey sobre hielo. El fenómeno se fue dilucidando a medida que fue creciendo hasta alcanzar escala global: se trata de “Heated Rivalry”, una serie que aborda una historia de amor y deseo prohibido entre dos deportistas profesionales, y que se convirtió en el gran éxito inesperado de la temporada. Desde este viernes 6, se puede ver en HBO Max.
La ficción, producida por la plataforma de streaming canadiense Crave, está basada en una popular saga de novelas de la autora (también canadiense) Rachel Reid, la cual cruza el universo de la liga de hockey con romances gay. Sin dudas, se trata de un recorte narrativo que podría parecer de nicho. Y lo era, hasta que su adaptación audiovisual rompió todas las fronteras y se volvió viral.
“Heated Rivalry” (inspirada en los dos primeros libros de la saga) se centra en la historia de dos deportistas estrella: el canadiense Shane Hollander (Hudson Williams) y el ruso Ilya Rozanov (Connor Storrie). Los jóvenes tienen carreras casi paralelas, marcadas por una profunda rivalidad: ambos son reclutados por equipos líderes del torneo, son novatos destacados, después se convierten en capitanes y hasta lideran sus respectivas selecciones nacionales.
Pero detrás de escena, o por fuera del hielo, a los personajes los une otra pasión además del antagonismo: un intenso deseo prohibido. Aunque la serie transcurre en la actualidad, es sabido que la homosexualidad (sobre todo entre varones) todavía es altamente tabú en el universo del deporte profesional. Esto se acentúa en disciplinas atravesadas por fuertes performances de masculinidad (en las canchas y las tribunas), como es el caso del hockey sobre hielo, el fútbol o el rugby, entre otras.
De hecho, la NHL (la Liga Nacional de Hockey, que incluye equipos de Estados Unidos y Canadá) es la única liga mayor que no tiene jugadores o ex jugadores fuera del closet. En las demás, como la NFL (fútbol americano) o la NBA (básquet), al menos uno ha compartido públicamente su identidad, en general después de terminar su carrera. En el deporte femenino, la realidad es muy distinta: hay decenas de deportistas que hablan orgullosamente de su orientación sexual, e incluso se muestran con sus parejas y familias.
De esta manera, “Heated Rivalry” no sólo se sitúa en este contexto para construir su universo dramático, sino que además visibiliza una problemática que afecta probablemente a cientos de personas que se dedican al deporte. En Argentina, no se conocen por ejemplo casos de futbolistas gay que jueguen o hayan jugado en primera. En básquet, Nicolás Vega hizo historia en 2020 al salir del closet y en 2025 celebró su bicampeonato con Boca envuelto en la bandera del orgullo.
El hecho de que los deportistas profesionales abiertamente gay sean contados, todavía excepcionales en la vida real, explica en cierta medida la potencia de la serie y su notable recibimiento a nivel mundial. El closet, metáfora universal del silencio obligado, del ocultamiento forzoso, es lo que atraviesa y moviliza a los protagonistas durante los seis episodios que componen la primera temporada (los primeros tres se podrán ver desde este viernes 6 en HBO, y los tres restantes se subirán el viernes 13). También es importante el hecho de que Ilya es de Rusia, un país donde la diversidad sexual es perseguida y penada (desde 2013, una ley prohíbe la “propaganda LGBT”, y en 2023 el Tribunal Supremo declaró al movimiento LGBT una “organización extremista”).
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Pero “Heated Rivalry” está lejos de ser un dramón ni mucho menos. Tampoco es otra de tantas historias lacrimógenas con finales trágicos sobre las dificultades de ser LGBTIQ+, de esas que se multiplicaron hasta el hartazgo hasta los primeros 2000. Es una serie de lo más entretenida, que propicia la maratón. Ilya y Shane viven desde el comienzo intensos encuentros sexuales, con escenas tan explícitas como genuinas, donde aparece la torpeza, los nervios y también la ternura propia de un vínculo incipiente.
Al margen del contexto restrictivo que ambos habitan, los desencuentros y tensiones en la relación tienen que ver sobre todo con el hecho de ser varones jóvenes con personalidades muy distintas. Ilya es el rebelde, el desapegado, y el que a la vez tiene menos rollos con vivir su sexualidad (puertas adentro). Shane es un perfeccionista, el chico diez, el pudoroso, al que le preocupa su imagen pública y su familia (su madre es su publicista y manager).
Hay un tironeo de amor/odio constante entre los dos, en el que exteriorizan sólo un vínculo superficial, casual y desafectado (de sexo ocasional en hoteles cuando coinciden en una misma ciudad por las fechas del torneo), mientras que gestionan hacia adentro las emociones más profundas que por supuesto se van desarrollando a través del tiempo. Es decir, en la mayoría de los sentidos, “Heated Rivalry” es un drama romántico tradicional. Sólo que se trata de dos jóvenes atletas, lo cual le da sin dudas un grado de novedad y de vigencia distintivas.
Del nicho al boom global
La serie, creada por el canadiense Jacob Tierney, se estrenó a finales de noviembre por Crave en Canadá, y casi en simultáneo por HBO Max en Estados Unidos y Australia. Si bien se esperaba que tenga buena recepción en esos territorios por la popularidad previa de la novela, no dejaba de ser una producción de bastante bajo perfil. Pero el fenómeno se volvió global y masivo, con un fandom intenso y comprometido.
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A modo vorágine, los dos actores protagónicos (junto en menor medida a François Arnaud, que interpreta a Hunter, otro personaje importante) se volvieron súperestrellas con millones de seguidores. Dieron entrevistas en varios de los talk show más importantes de Estados Unidos, participaron como presentadores de los últimos Globos de Oro, y hasta fueron convocados por el Comité Olímpico para acompañar parte del trayecto de la llama olímpica en los Juegos de Invierno de Milano-Cortina 2026.
Incluso, creció la popularidad del hockey sobre hielo y muchas más personas se interesaron por ir a ver partidos de la NHL, que está en plena temporada. Las cuentas oficiales de la liga en redes hicieron eco del furor por “Heated Rivalry” e intentaron capitalizar el fenómeno.
Sin embargo, desde la serie no tardaron en marcarle la cancha a la institución deportiva. "Espero que la liga que ahora está usando la serie para sus tuits y posts de Instagram y para vender entradas, se comprometa y apoye que los jugadores puedan vivir sus identidades abiertamente", dijo François Arnaud en una entrevista en el programa de Kelly Clarkson. En 2022, la NHL prohibió que los equipos lanzaran ediciones especiales de sus camisetas con banderas del orgullo, alegando que algunos jugadores se negaban a usarlas.
Mientras tanto, la serie reabrió conversaciones necesarias sobre los ambientes opresivos que todavía se sostienen en muchísimos deportes profesionales. Por supuesto, con este nivel de repercusión, “Heated Rivalry” ya tiene confirmada una segunda temporada. Por el momento, ya está disponible la primera en HBO Max.