Los masivos incendios en las islas afectan desde hace años a la Rosario y la región con humo, hollín y graves riesgos ambientales y sanitarios.
Los incendios en las islas que se desarrollaron esta semana y que, por el viento, se notaron en Rosario debido a la dirección del viento que trajo el humo hasta la ciudad, lograron contenerse. Sin embargo, especialistas advierten que el territorio está muy seco y que hay cortafuegos naturales que no tienen agua, por lo que nuevas quemas podrían derivar en una situación más complicada.
Este jueves, un equipo de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) realizó diversas tareas de relevamiento en un sector de las islas del Delta del Paraná que se encuentran frente a Rosario. El segmento que analizaron brinda un panorama de cómo se encuentran los humedales en general ya que la región atraviesa un período de sequía, marcado por el desarrollo de La Niña.
"Está bastante seco todo. Hay mucha acumulación de vegetación seca", advirtió, en diálogo con La Capital, la directora del Observatorio Ambiental de la UNR, Graciela Klekailo. Y sumó: "Hay un escenario favorable para que, si hay incendios, sea una situación difícil de controlar".
Algo de lo que les llamó la atención fue la rapidez con la que se secaron algunos cortafuegos naturales en las islas. La investigadora señaló que a finales del año pasado, algunas lagunas internas que podrían cumplir ese rol tenían agua, pero ahora están vacías y hay "una falta grande" de este recurso.
Indicadores de sequía
Klekailo explicó que estas lagunas internas "son buenos indicadores para saber cómo está el resto" de los humedales, además de las imágenes satelitales que ofrecen, por ejemplo, la Nasa y el Servicio de Cambio Climático Copernicus, de la Unión Europea. Estos registros mostraron que este jueves casi no quedaban focos de calor en las islas, algo que será ayudado por las lluvias.
"Hubo incendios de consideración en la primera mitad del 2025, muy complejos de atacar y de grandes extensiones. Las condiciones fueron similares. Hasta ahora, tuvimos un enero benigno, pero las temperaturas son un factor súper importante y habrá que ver qué ocurre en febrero y marzo, para cuando se prevé que haya más calor", manifestó.
Una situación repetida
La investigadora trazó algunas similitudes con el panorama que se vivió en el verano del 2020, antes de la primera gran oleada de incendios en las islas. Por eso, remarcó que será necesario monitorear el territorio los próximos dos meses.
En tanto, recordó: "A principios de febrero de 2020, mucha gente alertaba de que iba a haber incendios. Y empezaron a fines de febrero y principios de marzo". Eso fue el inicio de una devastación que se recuerda hasta hoy: los humedales arrasados (486.934 hectáreas prendidas fuego, según datos aportados por el entonces Ministerio de Ambiente nacional a la organización Taller Ecologista) y el humo del ecosistema quemado que invadió a Rosario durante meses.
Desde el gobierno de Entre Ríos remarcaron a La Capital que rige una prohibición para prender fuego en el sector entrerriano del Delta del Paraná. La medida comenzó el 1º de diciembre y se extiende hasta el final de febrero.
En tanto, se debe tener en cuenta que la tendencia del nivel del río Paraná, según el último informe del Instituto Nacional del Agua (INA) fechado el 4 de febrero, muestra que, a corto plazo, irá en descenso.
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El titular del Servicio Provincial de Manejo del Fuego de Entre Ríos, Pablo Aceñolaza, resaltó que registraron focos que se generaron en lugares cercanos, por lo que estiman que existe una intencionalidad tras esas acciones y que no se trata de un simple descuido.
"Es importante resaltar que existe la prohibición y saber que se va a notificar por estas quemas a los propietarios (de los campos). En caso de que sean tierras fiscales, se informará a los efectos de la posible renovación de permisos ganaderos que tengan esas tierras", expresó a La Capital.
Las multas se calculan en base a la superficie afectada, el tipo de vegetación y si existe una reiteración, entre otras cuestiones. De todos modos, Aceñolaza marcó que el año pasado labraron infracciones de hasta 60 millones de pesos por un sólo incendio.
Los humedales cumplen un papel irremplazable frente a la crisis climática. Actúan como aliados tanto en la mitigación de sus impactos (capturando carbono y reduciendo sus emisiones) como en la adaptación a nuevas condiciones ambientales, al mejorar la resiliencia del ambiente frente a eventos extremos, detallaron desde la Fundación Humedales/Wetlands International en el marco del Día Mundial de los Humedales.
De todos modos, remarcaron que a pesar de este aporte, están en continua degradación: se estima que se perdió un 22 % de la superficie global de humedales desde la década de 1970 y en América Latina, esa cifra asciende hasta un 59 %.
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