"En tiempos tan hostiles, donde las redes sociales nos muestran perfectos, inmaculados y felices, encontrarnos con Frida, que abrió su corazón y mostró en sus pinturas el dolor que sentía, nos invita a seguir mostrándonos vulnerables y a ser más compasivos con el otro y con nosotros mismos. Los invito a venir a la función con flores en la cabeza y a participar de la charla posterior”, dijo Laura Azcurra en diálogo con La Capital sobre “Frida ¡Viva la vida!”, el unipersonal que presentará este viernes 7 de agosto, a las 19, en el Teatro de Plataforma Lavardén, con entrada libre y gratuita.
Sobre el escenario, Azcurra se pondrá en la piel de la artista mexicana en un Día de Muertos. Mientras espera a sus invitados y cocina, Frida evoca a sus pasiones y dolores. La pintura, su niñez, su vínculo con Diego Rivera. Allí también reflexiona sobre el arte, México, Estados Unidos y Francia, y deja que vuelvan el recuerdo del accidente que marcó su vida y esa presencia constante de la muerte que atravesó toda su existencia. Escrita por Humberto Robles y dirigida por Julia Morgado, la pieza propone un retrato íntimo de una mujer que transformó el dolor en una forma de crear.
Pero la propuesta va más allá de la función teatral. La Plataforma Lavardén se convertirá en toda una experiencia ya que la obra llega a Rosario como parte de "Comentadas", un ciclo que invita a adentrarse en el universo creativo que rinde homenaje a artistas icónicos y referentes de la cultura. "Les voy a spoilear que, antes de la función, va a haber una recepción con bebidas mexicanas, y eso a mí también me divierte", advirtió Azcurra.
La noche comenzará antes de levantar el telón: en el hall del teatro, Ernesto Meléndrez recibirá al público con una propuesta de sabores y aromas típicos de México. Y cuando baje el telón, la historia seguirá ya que el escenario se convertirá en un espacio de conversación donde Azcurra y la periodista María Florencia Sanz recorrerán la biografía de la artista, las claves de su obra y las páginas de su diario íntimo. Las entradas son gratuitas y podrán retirarse el mismo viernes, desde las 18, en la boletería del teatro.
La propuesta de "Comentadas" encuentra en Azcurra a una anfitriona ideal. Después de más de un año interpretando a Frida Kahlo en escenarios de la Argentina y del exterior, la actriz llega a Rosario con un personaje construido a partir de una investigación sobre la vida y obra de la artista mexicana. En diálogo con La Capital, habló sobre el ciclo que la trae, el desafío de encarnar a Frida y las razones por las que, más de setenta años después de su muerte, su historia sigue interpelando al presente.
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Poner el cuerpo y habitar a Frida Kahlo
-Hace un año que interpretás a Frida, ¿qué nuevas capas de su personalidad descubriste durante este proceso?
Frida es una fuente inagotable de secretos, de simbologías, de historias. En todo ese tiempo, sigo leyendo libros, me sigo encontrando con películas, con documentales que me ayudan a comprender todavía más y a afinar esta delicada vida que ella llevó adelante con un cuerpo muy frágil. Su cuerpo fue muy protagonista en su vida: a los 6 años tuvo poliomielitis; luego, a los 18 años, tuvo un accidente en la vía pública que la dejó postrada durante muchos meses en la cama. Ese accidente es el que le permite descubrir, en la pintura, en el dibujo y en las artes plásticas, un espacio de refugio y de catarsis. Entonces, yo sigo descubriendo cada vez más y más cosas, inclusive el diario de Frida, que ella escribió durante 10 años y hasta días antes de su muerte, en donde hay dibujos, escritos, cartas y recomendaciones. Ahí encontramos una Frida más vinculada con la literatura. Ese libro yo lo tengo a mano, lo veo, lo releo y siempre sigo descubriendo cosas. Frida era una mujer muy creativa, no solamente desde el arte plástico, sino desde sus ideas, su inventiva. Era una mujer muy curiosa, con mucho amor por la otredad, con una conciencia social impresionante y con un amor por la identidad mexicana muy contundente. Creo que todo ese combinado de identidad, de melodrama mexicano, hacen de esta mujer algo muy único.
-Tenés un montón de información de Frida, la conocés a través de objetos, en su arte, en primera persona con su diario, ¿cómo fue el trabajo con Julia Morgado para toda esa información volcarla en un unipersonal?
Fue un laburo de mucha adaptación porque la obra se escribió hace más de 15 años. Humberto Robles es un autor que además está vivo, está muy activo y ama profundamente este material. De hecho, hay muchas versiones de Frida en el mundo y el el autor de la obra más representada. Cuando llega el material a mis manos y lo, era una obra más larga, mucho más dramática, era mucho más protagonista todo el vínculo de Diego y ella. Con la directora decidimos minimizar y decir bueno, no vamos a seguir reiterando la movida de Diego y Frida, eso va a estar presente pero fuimos sacando algunas partes, enrocando algunas otras, todo con el permiso del autor que entregó el material en nuestras manos. La premisa fue: vamos a contar una Frida con humor, vamos a mostrar esa parte de Frida más carismática, más teatrera.
-Eso es interesante también por el trabajo gestual y corporal, ¿Cómo construiste toda esa dimensión física de Frida?
Ese trabajo se hizo con mucha investigación, sobre todo por toda la movida corporal. Frida estaba profundamente atravesada por esa coreografía del prequirúrgico, posoperatorio y nuevamente prequirúrgico. O sea, esa era un poco la danza en la que toda la vida Frida bailó. También le gustaba mucho bailar y bailaba con su patita más corta que la otra por la polio, y con todo el dolor en la columna y en las costillas. Tuvo operaciones, inclusive algunas fueron inéditas para la época, verdaderos inventos que se hacían específicamente para ella. Entonces, buscar el personaje desde lo físico fue lo más desafiante, en especial para mí, que hasta ahora no tuve ninguna intervención quirúrgica, ni siquiera usé yeso. Fue llevar todo eso a algo orgánico, pero también teatrero. Igual que estar sola en el escenario. Y, bueno, otro de los grandes desafíos fue hablar en mexicano durante casi una hora. Eso también me pareció importante: que Frida hablara en mexicano. Por eso tomé clases. Para ella era muy importante el amor por su identidad y a mí me parecía casi fundamental que pudiera expresarse en su lengua, con su tonada. Fue un laburo muy serio y de mucha disciplina y lo hemos podido lograr. Entonces, finalmente: “ya puedo hablar en mexicano” —dijo la frase en tonada mexicana—.
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La vigencia de un ícono
-En un contexto como el actual, en el que vuelven a discutirse derechos e identidades, Frida Kahlo adquiere una nueva vigencia. ¿Cómo leés esa conexión entre su historia y el presente?
Frida es vigencia, es como Lorca, como Shakespeare. Son autores, son artistas que pudieron trascender la época. Hay muchas cosas vinculadas con el contexto histórico y global que están totalmente repetidas en este presente: la violencia, la polarización, el no permitir el crecimiento de las mujeres, de las diversidades. En aquel momento esto se denunciaba y se avanzaba, ahora ya no lo denunciamos y estamos en un retroceso. Globalmente hay una tendencia muy oscura y realmente muy polarizada. Frida siempre tuvo mucho amor por su identidad, por su pueblo, por su México natal, por su gente, por los trabajadores. Que Frida siempre estuviese vestida con los trajes de Tijana y con la ropa de las mujeres originarias del México, eso también era una especie de denuncia que hacía o de visibilización en los Estados Unidos cuando viajaba con Diego, o en espacios donde no tenían ni siquiera registrado ni a México, ni a las mujeres, ni las campesinas, ni las trabajadoras. Frida era como un hashtag ella misma, no solo estaba muy adelantada a su época sino que ella podría hoy ser una influencer. Ella abrió camino a plantarse como mujer y como una persona en una en todas las disidencias y todas las minorías, porque eso también es lo que representa Frida: ser latina, bisexual, de izquierda, discapacitada. Reúne muchas luchas en una sola persona, en un solo cuartito. Y creo que por eso también la admiramos tanto y nos interpela.
El teatro como encuentro
-Esta función forma parte de un ciclo que propone seguir conversando después de que se baja el telón. ¿Qué te tiene entusiasmada de "Comentadas"?
El ciclo me parece una hermosura, sobretodo que celebren a Frida con entrada libre y gratuita. También que pueda estar la presencia de Flor, que ella hace cursos profundizando sobre la obra de Frida, donde machea su historia con sus cuadros, con la simbología. Eso nos ayuda a comprender todavía más ese cuadro: en qué momento lo hizo, qué denuncia, qué estaba planteando. Lo que permite el ciclo es abordar esa complejidad, hablar, profundizar, comprender cómo el arte escénico y determinados protagonistas del arte siguen visibilizando cuestiones que están presentes todavía. Y, el teatro es una experiencia presencial que, en estos momentos, también es casi revolucionaria. Estamos todos drogados con las pantallas y los teléfonos, y cuando podemos apagar esta máquina y dejarnos transportar por una historia tan hermosa como es la historia de Frida, y tan humana, es un muy grato momento. Ahí es cuando uno dice: "Qué divino, la paso tan bien en el teatro. ¿Cómo no vengo más?".