Figuras sobrenaturales que aparecen en medio de terribles accidentes, víboras que atacan en un avión en vuelo, psicópatas asesinos en un hospital psiquiátrico y secuestradores de ancianos. Y ahora tiburones sanguinarios en medio de un lago apacible. Esos son algunos de los temas que seducen al director David Ellis, quien en su carrera detrás de cámara encaró un clásico del terror como es el temor siempre efectivo de desconocer qué esconden los abismos y que con el nombre de "Terror en lo profundo 3D" se estrena hoy en Rosario.
En esta ocasión se trata de un grupo de jóvenes que deciden pasar un fin de semana en una cabaña a orillas de un lago. Apenas llegan al lugar se calzan sus trajes de baño, pero todo comienza mal cuando uno de ellos se fractura un brazo y deben dirigirse en una lancha al hospital ubicado en la orilla opuesta.
Apenas salen, la embarcación falla y se detiene en medio del agua. E inmediatamente son atacados por un grupo de tiburones que infestan el lago. Pero eso no es todo. También comprenden que lo que les ocurre no es causa de la fatalidad, sino que forma parte de un plan pensado en detalle para hacerlos desaparecer.
Uno de los desafíos que tuvieron que afrontar los productores fue encontrar un director que reuniera las condiciones necesarias para hacer creíble una trama que tiene recordados antecedentes así como su representación en pantalla. Concebida desde el principio como un filme en 3D, "Terror en lo profundo" transcurre, además, casi íntegramente en el agua, un escenario difícil de dominar a la hora de rodar.
Director experto. Ellis resultó ser la persona indicada ya que además de su gusto por el miedo, había trabajado como director de segunda unidad en numerosas películas que transcurrían mayoritariamente en el agua, como "La tormenta perfecta", "Alerta en lo profundo" y "Waterworld".
Y todo el rodaje fue en 3D. "Cuando se filma una película en 3D hay que tener en consideración cuestiones técnicas que no importan cuando se filma en 2D y luego se convierte en 3D", indicó el director. "Pero filmar en 3D y en el agua supone un desafío mayor, sobre todo teniendo en cuenta que la idea es que el público sienta que tiene los tiburones enfrente de su nariz".
Teniendo en cuenta su experiencia y su gusto personal por el terror, Ellis confesó con ironía que aterrorizar al público es algo muy difícil, pero de lo cual disfruta. "La mejor manera de atemorizar al público consiste en desviar su atención, hacerles creer que va a suceder algo que en realidad no sucede. Entonces, cuando dejan de esperar, les lanzo algo sobre sus caras", dijo complacido.
Pero la película, según se adelanta, tiene mucho más que situaciones de terror. A diferencia de otros filmes de acción, donde la atención está exclusivamente centrada en la sangre o en las balas, "Terror en lo profundo" tiene personajes que siembran la intriga. Tal es el caso del personaje dueño de la cabaña, a cargo de Sara Paxton, quien ya había enfrentado a una banda en "La venganza de la casa del lago" y había explorado un hotel embrujado en "The Innkeepers". La chica completa un cuarteto de intrigantes con tres hombres del pueblo con un pasado en común.
Uno de los temas fundamentales para dar verosimilitud a la historia fue la creación de los tiburones. El responsable de todo el equipo fue Walt Conti y su empresa Edge Innovations que creó la gran variedad de escualos que desfilan en pantalla.
Evolución. El arte de los animatronics evolucionó a pasos agigantados desde el clásico filme submarino de 1970, "Tiburón", explicó Conti. "En su época fue un hito absoluto. Pero si se la mira ahora, es como comparar un Ford T con una Ferrari. Actualmente utilizamos todo tipo de tecnologías de avanzada que nos permiten generar movimientos muy específicos con equipos electrónicos a cargo de hasta tres personas que controlan cada movimiento. Si ese trabajo no se hace de forma coordinada el efecto para los animales sería espasmódico", relató.
Como ejemplo mencionó una de las escenas clave del filme. "Hay muchas escenas increíbles. Pero en una de ellas, uno de los personajes queda encerrado dentro de una caja y el tiburón lo ataca desde afuera. Parece extraída de un programa de Discovery Channel. Se ve el tiburón, se ve a esta chica, y todo aparece en la misma toma. Es una sensación extraña y no hay trampas", aseguró.
Uno de las aspectos del guión que atrajo la atención de Ellis fue que no sólo incluía una única especie de tiburones, sino seis variedades diferentes, cada una con sus señas particulares en lo referido a ataques, texturas de piel y dientes. "Tenemos tiburones toro, tiburones tigre, cortadores, martillo, mako y el gran tiburón blanco. Las diferencias entre ellos hacen que cada secuencia de acción sea única", afirmó el director. Y añadió que uno de los secretos del rodaje fue la combinación de acción, tensión, personajes verosímiles y humor irreverente. "Quería que la gente se entretuviese con este filme", dijo. "Y que se asusten. De eso nunca tuve dudas", afirmó con satisfacción.
Inadaptados en peligro
El director David Ellis es un especialista del género de terror. A sus trabajos, algunos de los cuales fueron parte de populares sagas como “Destino final”, sumará “The Briar Lake Murders” (Los crímenes del lago Briar). Allí pondrá en el centro de la escena a un grupo de jóvenes veinteañeros temerarios que llegan a un pequeño pueblo donde hostigan a la gente, pero rápidamente descubren que su comportamiento y la falta de respeto que demuestran puede tener desastrosas consecuencias.
El nombre de Ellis también figura entre los candidatos más firmes para llevar al cine “Clock Tower”, la adaptación del macabro videojuego que tendría como protagonista a la bella Milla Jovovich.