John Digweed es uno de los DJs de mayor historia en la escena global. Desde comienzos de los noventa, construyó un camino sólido y a la vez permeable que le permitió sostener su vigencia a lo largo de las décadas. Aunque se lo vincula históricamente con el progressive house, no le gusta que lo encasillen: en sus sets suena de todo y se enorgullece de eso. Con cincuenta y ocho años, sigue de gira por el mundo compartiendo shows de seis horas y a veces mucho más.
Para quienes gustan de la música electrónica, es un nombre ineludible. Pero el británico tiene además una relación especial con Argentina: desde su primera presentación en el país a comienzos de los 2000, entabló un vínculo de lealtad y mucho cariño con el público local. Viene de tocar en un festival en la Patagonia y de hacer dos shows en Mar del Plata. En marzo, vuelve para presentarse en Buenos Aires y Mendoza. En el medio de esa gira está Rosario, con un show en Metropolitano este sábado 31.
En los últimos días, comenzó a circular un rumor en la ciudad: Digweed iba a tocar gratis en el Monumento. El jueves, se confirmó la noticia de que el DJ se presentará este viernes, de 19 a 21, y estalló el furor. En pocas horas, miles y miles de personas se anotaron en un formulario online para asistir. Por la demanda, el show originalmente pensado para el Pasaje Juramento se trasladó al Parque de la Bandera.
En la previa de sus shows en la ciudad, Digweed dialogó mano a mano con La Capital y habló de su vínculo con Argentina y la potencia de la música electrónica para generar sonidos alternativos.
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- Ante todo, la pregunta que todos se hacen desde que se anunció el pop. ¿Cómo surgió esta idea? ¿Por qué Rosario y por qué el Monumento?
Hablé con mis agentes porque voy a estar tocando en Argentina tres fines de semana, y pensé que estaría muy bueno hacer una fiesta gratis o un pop up para los fans, como algo especial. Hace tiempo que trabajo con Lado B Productions, con Nick y Diego. Lo hablamos durante un tiempo y ellos hicieron la sugerencia de hacerlo en el Monumento. Inicialmente era en la parte de atrás, en una parte más chica, después lo movimos a la parte de adelante. Cuando lo anunciamos, la cantidad de respuestas fue tal que decidimos moverlo al otro de la calle y hacerlo en el parque. Todavía vamos a tener el Monumento de fondo pero más gente va a poder venir. Creo que esta nueva locación, que pasé a ver ayer, va a ser mejor para todos. Creo que es bueno poder devolverle algo a la gente, porque hace más de quince años que vengo a tocar acá. Y cuando hacés algo así, sobre todo en pleno verano, la gente dice: “Sí, voy”. No es tarde, termina a las nueve. Así que es un agradecimiento a la gente. Y uno puede hacer una sugerencia de este tipo, y que no pase nada. Pero Nick y su equipo, y también la ciudad y las autoridades, trabajaron juntos y decidieron hacerlo. En Inglaterra, hacer algo así hubiera tardado meses y meses, y al fin es tanto lío que no vale la pena. Así que valoro mucho todo el trabajo que se puso en esto. Mis fans son gente hermosa, así que estoy seguro de que van a venir y pasarla bien, y que vamos a pasar una gran noche.
"Música que suena a futuro"
- Históricamente, tocas sets largos. Mañana en Metropolitano vas a tocar un set de seis horas. En tiempos donde se acorta la atención, se acortan los formatos, y las experiencias tienden a ser más rápidas y efímeros, ¿cuál sentís que es la potencia de seguir tocando sets extensos e invitar a la gente a una experiencia de larga duración?
Nunca lo analicé de esa manera, porque es algo que siempre hice. Entiendo que si vas a un festival y hay muchos artistas, el público va a querer ver un poco de todo y no a mí tocando seis horas. Pero si vas a Metropolitano mañana, no es un lugar de comida chatarra. Es un restaurante para sentarse y comer en varios pasos. Me gusta pensar que no toco un sólo estilo de música en esas seis horas. Es una construcción y un viaje entre distintos géneros que van teniendo sentido entre sí. Nicolás Rada va a estar abriendo y seguro va a hacer un trabajo perfecto seteando el mood, y a mí me toca tomar el mando desde ahí. Entiendo que las generaciones más jóvenes consumen la música muy rápido, a veces sólo escuchan los primeros quince segundos para decidir si les gusta o no. Así estamos. Yo vengo de una era donde comprabas un disco, a veces de algo que no hubieras podido escuchar de ninguna otra manera. Y pagabas una plata y a lo mejor no te gustaba pero lo volvías a escuchar. Ahora se suben algo de 100 mil discos por día a Spotify. Me parece una locura. Lo que me gustaba de ir a una disquería era que tenías un filtro. El distribuidor iba a la disquería, le mostraba todas las novedades al dueño, y el dueño elegía qué vender y qué no. Creo que eso estaba bueno. La política de Spotify es que está todo ahí, y que si a alguien no le gusta algo a lo mejor le puede gustar a otra persona. Y lo entiendo, pero lo único que logra es obstruir el sistema. Y, además, la gente conoce los discos a través de algoritmos, lo cual puede estar bien pero también mal. Siempre pensé que la cultura clubera estaba tan buena porque cuando era joven los boliches pasaban la música comercial que sonaba en las radios. Yo no quería escuchar eso, quería escuchar lo que no sonaba en la radio. Y eso encontrabas en los clubes un jueves a la noche o en un DJ tocando en un sótano. Eso es lo que siempre me interesó: la música que suena a futuro. La música que suena diferente, no la música digerida que busca complacer fácil. Eso es lo que siempre amé de la música electrónica, es que está constantemente cambiando y evolucionando. Nunca es igual. Aparecen nuevos productores que toman ideas del pasado y crean algo nuevo. Hay muchas cosas positivas de la música para bailar y trae mucha frescura, pero moverse a través de toda esa oferta y descifrarla es muchísimo trabajo.
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- ¿Y vos cómo hacés?
Pasó horas todos los días escuchando música. Sé que muchos DJs tienen gente que hace esto por ellos, pero yo no. Lo hago todo yo mismo. Siempre lo hice, yo soy mi propio filtro. Es que siento que para eso me pagan, para pasar la música que me gusta, no lo que alguien más eligió para mí. También puede pasar que otra persona escuche algo que piense que me va a gustar y después no me guste.
- ¿Cómo lográs sortear ese laberinto, saltear el algoritmo, para hacer descubrimientos interesantes?
No tengo cuenta de Spotify. No tengo tiempo para eso. Pero me mandan muchísimos tracks y demos a mi sello discográfico. Así que escucho mucho de eso, y también algunas cosas que compro a algunas personas. Toma mucho trabajo revisar todo. Pero cuando alguien me va a escuchar tocar, es el resultado de a lo mejor veinte o treinta horas que pasé esa semana escuchando un montón de música. Y así les doy un set que no escucharon nunca antes. Eso es lo que quiero lograr, que la gente se sorprenda y se pregunte de dónde saqué los discos que estoy pasando. Si sólo me basara en lo que es popular, pasaría lo mismo que otro DJ. Así que creo que esto es clave para tener un estilo único.
- Mañana vas a tocar bajo el concepto Bedrock, que es el nombre de tu sello, y en marzo volvés a Argentina para tocar con Sasha. ¿Qué significa para vos, en este momento de tu carrera, tocar con estos nombres o estos artistas que marcaron tu camino? ¿Y qué significa compartirlo con el público argentino, con quien tenés un vínculo muy especial?
Para mí, cada fiesta acá es única y especial. Hay fans que han estado en todos los shows que hice en este viaje. Estuvieron en la Patagonia, estuvieron en Mar del Plata, van a estar hoy acá y también mañana. Así que sé que están escuchando con mucha atención. Por eso me enfoco en que cada set tenga un sabor distinto al anterior. También lo hago como un desafío personal, no quiero hacer lo mismo todas las noches. Nunca entendí a los DJs que tienen un set predefinido y tocan lo mismo todas las noches durante varios meses y después lo cambian. Eso no es ser un DJ, eso es pasar playlists. A mí me gusta tocar basándome en la gente, en la vibra, en cómo van reaccionando. Creo que es el arte de ser DJ, poder tomar el pulso de la gente. Para mí poder traer las Bedrock Nights, poder tocar con Sasha y otros artistas, siempre está buenísimo. Y a la gente le gusta la diversidad de tener noches con distintas temáticas.
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- Después de tantos años con la música, ¿qué te sorprende todavía?
Creo que la sorpresa siempre está en lo que viene. Siempre va a haber un período donde parece que todo está rígido y no está pasando nada interesante, y de pronto aparece un productor joven que toma elementos de un track y de otro, y termina generando un nuevo estilo híbrido o una energía nueva y fresca. La música electrónica está cambiando constantemente. Cuando empecé, teníamos unos buenos parlantes y unas luces. Ahora vas a fiestas y los sistemas de sonido, las visuales y el lugar son impresionantes. Si hubiera tenido todo eso cuando tenía 18, me hubiese vuelto loco. No lo teníamos pero no nos importaba. Para nosotros, se trataba de tener un lugar donde poder escuchar y hacer algo distinto a todo el resto. Creo que eso es cierto al día de hoy con la música electrónica. Todavía se trata de crear algo que no vas a escuchar en la radio. Soy muy fan de eso y es algo que quiero seguir bancando.