Cuando se apaga el grabador, la voz de Jazmín De Grazia, modelo, futura periodista y actual
¿especialista? de moda y rock de Los number one –martes y viernes por Radio Uno–, muta
por completo. La verborragia que la caracteriza queda de lado y su forma de hablar acomodada pierde
algunas eses mientras despotrica contra otras chicas que se dicen modelos. Que la petisa que formó
parte de Gran Hermano Famosos no es más que la hija de un portero, que aquella que se hizo conocida
por mostrar su parte trasera sólo puede ser modelo de Cocodrilo... Y otras más que, según sus
palabras, ni siquiera tienen clase para hablar.
Sin embargo, la cinta vuelve a correr y Jazmín muestra su faceta correcta, más adecuada a la
educación alemana que la acompañó durante sus años de colegiala, para hablar de su primera
participación en radio: “Hago un segmento sobre la historia del rock a través del momento
sociocultural en el que apareció determinada banda o artista. Y lo relaciono con la estética, que
es lo que mejor manejo”.
–Sin embargo, en radio no tiene la posibilidad de apoyarse en su propia imagen. ¿Esto
la limita?
–No, porque sé que tengo otras armas. Y soy muy exigente. Cuando termino de hacer lo mío,
siempre siento que fue un desastre ya que en la radio se generan silencios que son eternos. Pero
los nervios los llevo con mayor profesionalidad.
–¿Qué tipo de programa de radio le gustaría hacer?
–Tendría que ser algo con mucha música, una especie de magazine con tres o cuatro personas
hablando. Siempre es necesaria la pluralidad.
–Un término que en los últimos años tomó mucha connotación política. Como estudiante
de periodismo, ¿se informa sobre temas relacionados con la política nacional?
–Me informo, me interesa y me indigno muy a menudo.
–¿Cuáles son los temas que la indignan?
–Lo que pasó con el campo me puso mal. Me parece que no deberíamos haber llegado al lugar
en el que estamos. Me da mucha pena que cuando uno piensa que hay esperanzas, siempre aparezca
gente que no te permita seguir soñando con la idea de un país mejor.
–¿A quién votó en las últimas elecciones?
–No sabe, no contesta. Lo único que te voy a decir es que me da tristeza ir a votar porque
siempre termino eligiendo al que menos me molesta.
–¿Por qué eligió estudiar periodismo?
–En la tele venía haciendo especiales para E Entertainment y me daba cuenta de que algunas
veces quedaba pagando con entrevistados monosilábicos. En ese ambiente había margen para que el
productor me diera línea. Pero no es lo que me interesa. Me gusta entrevistar a la gente porque soy
muy curiosa.
–¿Lee el diario a menudo?
–Me traen La Nación los sábados y los domingos. El resto de los días lo leo por
Internet.
–¿Por qué sección comienza?
–Lo leo como viene. Saco los suplementos y empiezo por el cuerpo principal. Por política
internacional.
–¿Tiene pensado seguir haciendo carrera como modelo?
–No creo. El modelaje es lo que me da de comer. En estos momentos no quiero fomentar esa
parte. Hoy lo único que me da es la posibilidad de seguir dando otros pasos.
–Sin embargo hace unos meses fue tapa de Playboy. ¿Qué le aportó el desnudo?
–La posibilidad de estar cerca de comprar un departamento. Además era algo que me venían
ofreciendo hace un montón. Pero me negaba porque necesitaba tener un back up fuerte para no quedar
como una chica Playboy. Algo que no me interesaba.
–¿Y cómo lo tomaron sus compañeros de estudio?
–Hubo algunos e-mails, pero ya están curtidos. En cambio en casa se lo tomaron de otra
manera. Mi viejo la vio por arriba y mi vieja después de que le dije cuánto cobraba se dio vuelta
como un panqueque. Mis viejos son muy conservadores y yo siempre hice lo que quise. A diferencia de
muchos padres que quieren a sus hijos futbolistas y modelos, mis viejos no querían saber nada con
eso.
–¿Qué es más aburrido: hablar con estudiantes de periodismo o con modelos?
–Con las modelos te reís mucho. Con algunos chicos de la facultad es complicado porque se
creen que son la reencarnación del Che Guevara. Yo a esos les digo que por lo menos las cuentas de
mi casa las pago yo, que a mí no me bancan la facultad privada.
–No me la imagino con muchos amigos.
–Hay algunos que no me bancan. Pero tengo tendencia a reírme de mí. Y como no quiero ser
una modelo tarada más voy a la facultad para formarme. En la facu me decían que iba a buscar chapa
y que no iba a durar ni dos minutos. Pero les cerré la boca a unos cuantos.
–¿En qué medio le gustaría trabajar?
–En la Rolling Stone porque me gusta hacer crónicas. La pirámide invertida me parece un
plomo.
–¿Y a quién le gustaría entrevistar?
–Al Indio Solari. ¿Te imaginás? Aunque primero tendría que lograr que me dé una nota a mí.
Se me cierra el estómago de pensarlo. Me gustan mucho Los Redondos. Me fui a La Plata y a Tandil
por el Indio. Sería un personaje ideal. También me gustaría hablar con Shakira, que hizo un
producto de sí misma. O con María Laura Santillán, que es un muy buen exponente.
–¿Y Cristina Fernández?
–Ahí anda.
–¿Adónde?
–Nadie sabe. Por eso las cosas están como están.
–¿Siempre se deja llevar por el conservadurismo de su padre?
–Papá siempre marca tendencia.