Pero, sobre todo, "las persianas bajas se explican por el modelo económico que se ha implementado desde la llegada de (Javier) Milei a la presidencia, donde los bancos no son una herramienta para incentivar la producción nacional. Eso no está en carpeta", destaca y advierte que muchas localidades de la provincia se quedaron sin oficinas bancarias.
A fines de enero pasado, el gremio expuso su preocupación por el cierre de sucursales del Banco Santander en el Gran Rosario. La respuesta de la entidad llegó a través de un comunicado, explicando el cambio en la forma de cómo las personas se vinculan con el sistema financiero. Entre otras cosas se precisaba que "actualmente, el 90% de las transacciones se realizan de manera digital” y que "la concurrencia a sucursales viene cayendo un 30% año a año”.
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Rivolta destaca que el gremio no desconoce esta situación. "Sabemos que los usuarios valoran las aplicaciones y hacen sus transacciones desde el celular. El avance tecnológico se aceleró en la pandemia y vino para quedarse. Pero nuestra función es defender los puestos de trabajo y que la reconversión de las tareas sea con los empleados adentro", subraya y afirma que en la mayoría de los casos se logró el mantener las fuentes de trabajo.
El cierre de sucursales bancarias no es un fenómeno exclusivamente local, ni siquiera regional. De acuerdo al último dato disponible del Banco Central de la República Argentina, correspondiente a octubre pasado, en el país funcionan 4.088 sucursales bancarias. Cinco años antes, había 4.598 filiales. La operación matemática es simple: en ese plazo hubo 510 sucursales que cerraron sus puertas, casi un 10 por ciento de las filiales del sistema financiero.
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Calle Santa Fe cambia de ritmo
El cierre de sucursales bancarias modificó radicalmente el ritmo de calle Santa Fe, la tradicional arteria de la city local. En el tradicional corredor financiero empezaron a aparecer cocheras, negocios de artículos importados y casas de comida, una transformación que va ganando espacio a los locales vacíos. El XI relevamiento de locales comerciales, realizado por el Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y el Colegio de Corredores Inmobiliarios de Santa Fe Sede Rosario (Cocir), advierte sobre este fenómeno.
De acuerdo al trabajo, presentado en diciembre pasado, en el tramo de Santa Fe que va entre Paraguay y Maipú la tasa de vacancia de locales comerciales es del 1 %. Un número que si bien mostró una mejoría en los últimos seis meses, con un descenso en 1,4 puntos porcentuales, se encuentra por encima de los cinco corredores comerciales registrados, y duplica el índice de la peatonal Córdoba.
El relevamiento se llevó a cabo entre el 26 de noviembre y 2 de diciembre de 2025 en el área comprendida por las calles Oroño, Pellegrini y el río Paraná, siete centros comerciales a cielo abierto y seis shoppings. En todo ese área, la proporción de locales vacíos ascendió a 10,7%, mientras que en el centro fue de 11,3%, la más baja desde diciembre de 2023.
Desde que comenzaron los relevamientos, hace tres años y medio, el corredor de calle Santa Fe, entre Paraguay y Maipú, es el que muestra una mayor tasa de vacancia. En diciembre pasado fue del 18 %; mientras que en la peatonal Córdoba fue del 9,2 %; en la peatonal San Martín, el 8,7 %, en calle San Luis, del 5,1 % y en el paseo del Siglo, del 0,6 %. El peor mes para la tradicional calle de bancos fue diciembre de 2022, después de la pandemia, el 28,4 % de los comercios de esa arteria estaban vacíos. El mejor fue junio de 2024, cuando la tasa de vacancia fue del 16,9 %.
El vicepresidente del Cocir, José Ellena, destaca que la alta cantidad de locales vacíos en calle Santa Fe está íntimamente relacionada con el cierre de sucursales bancarias. "Tradicionalmente fue la calle de los bancos y la mayoría de los inmuebles de esa arteria están preparados para esa actividad, se hicieron construcciones importantes o se refuncionalizaron casas antiguas para estos usos. Ahora con los cambios que experimenta el sistema financiero esos inmuebles no son fáciles de colocar", destaca.
Además, apunta, Santa Fe es un corredor con carril exclusivo para colectivos, lo cual desalienta el surgimiento de nuevos comercios. "En todas las calles, la implementación del carril exclusivo no fue bueno comercialmente", asegura y destaca que aun así, algunos locales consiguieron transformarse en gimnasios, estacionamientos o espacios de coworking, por ejemplo.
El ejecutivo advierte que la permanencia de locales vacíos durante mucho tiempo empuja un círculo vicioso de mayor deterioro. "Al ser Santa Fe una zona exclusivamente bancaria pierde encanto y competencia para otros rubros. Por eso, es necesario pensar en un plan de reconversión para la zona, que invite a invertir para reconvertir esos inmuebles en PH u otro tipo de edificios comerciales, para evitar que se profundicen los problemas", indica.
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Nuevos elefantes blancos
Los edificios de las sucursales bancarias que bajan sus persianas aparecen publicados a la venta en portales inmobiliarios con valores que arrancan del millón de dólares. A mediados del año pasado, el Banco Nación salió a ofrecer su sucursal de Santa Fe al 1200, donde se realizaban pagos a jubilados y beneficiarios de planes sociales. Por entonces, el local llevaba dos años cerrado, tal como se mantiene actualmente. El valor de base del inmueble, una construcción de tres pisos y subsuelo de casi 800 metros cuadrados, era de 804 mil dólares.
No es la única sucursal bancaria que permanece con sus persianas bajas en busca de nuevos dueños. El edificio de Santa fe 1064, donde durante años tuvo su sede el HSBC, después adquirido por el Galicia, también está a la venta. Son más de mil metros cuadrados cubiertos, divididos en dos plantas, y se ofrece al precio de 1.790.000 dólares.
Para Leo Beltramone, director del Observatorio Inmobiliario de Rosario y titular de la inmobiliaria que lleva su apellido, la presencia de estas grandes superficies vacías es un desafío para el área central de la ciudad. "En los últimos relevamientos se nota en el centro de Rosario una mayor desocupación de locales vacíos, pero más que nada de espacios grandes, no tanto de locales chicos", señala.
Esto, dice, tiene que ver con una nueva forma de gestión comercial. "Hoy las grandes empresas han reducido sus oficinas por dos factores: el trabajo on line y la posibilidad de realizar trámites en forma virtual. Por esto, no ven apto pagar un alquiler por locales grandes cuando no hay una afluencia de público que lo justifique".
Como consecuencia, estos espacios suelen tardar en volver a ocuparse. "Creo que lo que va a venir es un nuevo paradigma en el que el propietario va a tener que ajustar los alquileres a precios más bajos, porque en este momento no hay grandes emprendimientos que necesiten estos espacios", señala.
"Hoy en día _continúa_ encontramos locales desocupados en la peatonal Córdoba, algo que no pasaba desde 2001. No hay una demanda fluida para ese tipo de locales, lo que creo obligará al mercado a aggiornarse y bajar los precios, porque estos edificios no tienen la demanda que tenían en otros tiempos".
El microcentro "actualmente ya no resulta tan atractivo para las grandes empresas", dice y afirma que "es una nueva realidad a la que tendrá que adaptarse el mercado.