“Con mi música puedo interpelar el trabajo de mi viejo, y así poder generar algo nuevo y tener una especie de relación de intercambio con lo que él hacía”, expresa Franco Fontanarrosa, quien presentará un concierto performático “Los trenes matan a los autos” este sábado, a las 21:30, con entrada libre y gratuita, en Sala Lavardén (Sarmiento y Mendoza). A 15 años de la muerte de Roberto Fontanarrosa, esta obra resulta para Franco una intención visceral de entablar un diálogo profundo con aquello que sigue vivo de su padre, su obra. Una manifestación de afecto que surge del deseo de encontrarse en algo que ambos amaron desde siempre: el arte. En el espectáculo, Franco toma tres cuentos del citado libro del dibujante, humorista y escritor, y propone un universo escénico que combina música, literatura y performance.
—¿Cuando presentaste el proyecto cómo lo tomaron tus compañeros?
—Agarraron viaje y aportaron mucho más que un granito de arena, justamente llamé a gente que también se iba a subir al espectáculo. Una cosa fundamental a la hora de desarrollar un proyecto es saber llamar a las personas indicadas, no sólo en la música sino en otras disciplinas, para hacer determinadas cosas. En el grupo estamos Mariano Bertolini, que es el actor que relata los cuentos; Wenchi Lazo en guitarra eléctrica; Mariano Malamud que toca la viola, un violín que tiene un registro más grave; y yo en bajo eléctrico. Quien dirige la puesta es Melina Seldes y lo produce Pablo Bursztyn. Todo esto surge de la experimentación con todo el grupo, quizás hubo directivas que yo tomé porque fui el de la iniciativa de este proyecto.
—¿Melina y vos eligieron los textos que van a representar en la obra?
—Yo primero elegí seis y de esos quedaron tres, y son del primer libro de mi viejo que lo escribe a los 27 años, siendo muy joven, y tiene un estilo más punk, como me gusta definirlo. Quizás no es tan similar al estilo de escritura que mi viejo desarrolló después y que lo hizo más conocido. Son cuentos más enroscados y oscuros que yo le encontraba más relación con lo que yo hago como músico (risas). Hay otra particularidad y es que son cuentos muy cortitos, de dos hojas más o menos, que los hace perfectos para trabajarlo con esto que hacemos. Un cuento de quince hojas dicho de corrido es mucho tiempo. En cambio, estos son casi poemas y entonces son perfectos para usarlos como piezas; que además se van entrelazando uno atrás del otro, con performances, movimientos en el escenario y cosas que van pasando.
—¿Este libro te dejó material para seguir haciendo otros espectáculos?
—Tiene una bocha de cuentos y estamos muy contentos de poder estrenarla en la Lavardén, y ya tenemos confirmada una fecha en el Centro Cultural Kirchner (CCK), y vamos a realizar varias presentaciones con el grupo. Es el nacimiento de un proyecto.
—¿Hay nervios de estrenar el concierto en Rosario?
—Para empezar, estrenar en Rosario fue una decisión mía y obviamente tiene que ser acá. Podríamos haberlo estrenado en el CCK, pero para mí el primer lugar es Rosario por la cuestión afectiva con mi viejo, compartirlo con la gente de mi ciudad.
—¿Cómo lográs conectar la literatura de tu papá con tu música?
—Lo primero que hicimos fue seleccionar los cuentos, que son tres, que están en su primer libro, “Los trenes matan a los autos”, lo que le da el nombre también al concierto. Seleccionamos esos tres cuentos, yo compuse una cantidad de ideas breves, como bocetitos de ideas; y un poco lo que hacíamos era que el actor empiece a relatar una parte del cuento, e ir probando con las distintas ideas musicales que teníamos. Veíamos qué pasaba cuando el actor contaba el cuento, mientras tocábamos A, B o C de las ideas que teníamos ahí. También hay mucha improvisación, pero básicamente ese era el sistema. Melina (la directora) filmaba todo lo que hacíamos y luego, mirando la situación, decíamos qué funcionaba y qué no. Así fuimos llegando al punto que yo quería, que el espectáculo no deje de ser un concierto, porque veo que tiene toda la energía de un recital, pero mezclado con una cosa más performática y dramatúrgica. Y por supuesto lo literario que son los cuentos de mi viejo.
—¿Este show también es un nuevo mimo que tenés para con tu papá?
—Si, desde lo personal me pone muy contento porque también es una manera de que con mi música puedo interpelar su trabajo, y así poder generar algo nuevo y tener una especie de relación de intercambio con lo que él hacía. Al fin y al cabo, es algo que solamente hacés con quien tenés mucha confianza. Para mí es importante poder hacer esto donde sale algo nuevo, compartiendo lo que ambos hacemos.
—¿Te gusta ser un artista que se sale de lo tradicional para elaborar tu propia música?
—Eso, tejiendo un puente con mi papá, yo creo que lo aprendí bastante de él, en el sentido de que mi viejo era totalmente autodidacta en su manera de aprender, en su trabajo de arte. Si bien él era dibujante y escritor, yo aprendí mucho de verlo laburar, sobre todo con lo que tiene que ver con el proceso creativo, desde que se le ocurre una idea hasta que queda concretada en una obra. Yo siempre sentí esa cosa de lo que le da valor a una obra es tomarse algún riesgo. Mientras estés en la zona de confort podés hacer algo que está bueno, pero para mí realmente aparece algo interesante cuando te animás a hacer algo que no estás seguro de que va a funcionar; y que además puede no funcionar (risas). Es el riesgo lo que hace que eso tenga peso, y eso lo aprendí de mi viejo de que él encontró su manera de hacer las cosas. Para mí eso siempre fue como un concepto, de tratar de generar algo nuevo o que se salga de lo standard.
—Además de tu viejo, ¿Tomaste a algún proceso creativo de algún músico para crear tu arte?
—Lo de mi viejo lo menciono más porque era una exposición más directa porque vivía con él (risas). Te puedo decir que me han influenciado mucho más pintores o directores de cine que músicos. Yo soy re “ñoño” porque me gusta ver entrevistas a la gente que a mí me gusta, y me encanta escuchar que hablen de su proceso creativo, que para mí es una especie de magia que alguien se le ocurra algo.
—¿Cómo siguen tus proyectos?
—Bueno, es como que uno va administrando la energía, sobre todo cuando una persona como yo que tiene varios proyectos. Uno con los años tiene que ir manteniendo todo lo que tiene, ahora en septiembre tenemos una fecha con Paraíso a la Miseria, y a fin de año una más. Mientras tanto,con La Mujer Barbuda estamos en un parate porque me tengo que dividir entre “Los trenes matan a los autos” y Paraíso a la Miseria.