Sístole trae rock para quemar las naves. La banda rosarina presenta su disco “Al fin del mundo” (ya disponible en plataformas digitales) y lo hará esta noche, desde las 20.30, en Capitan Art & Music Pub (Mendoza 930).

Con nueva formación. Sístole toca hoy en Capitan Art & Music Pub.
Sístole trae rock para quemar las naves. La banda rosarina presenta su disco “Al fin del mundo” (ya disponible en plataformas digitales) y lo hará esta noche, desde las 20.30, en Capitan Art & Music Pub (Mendoza 930).
La agrupación local, surgida en 2012, está formada actualmente por Diego Robertazzo (voz), Fernando Raíz (guitarras y sintetizadores), Javier Vega (bajo) y Lolo Luciani (batería).
“Al fin del mundo”, grabado en 2021 con Javier Robledo (Cielo Razzo, Coti) como baterista y Ezequiel Michieli, en guitarra, como músico invitado, está integrado por diez temas: “Al fin del mundo”, “Puedo”, “Nuestro lugar”, “Renacer”, “Pura evasión”, “Destiempo”, “Volver y volver”, “Escombros”, “Al final” y “Un razón”.
Los temas tienen autoría de Fernando Raiz, que fue el productor del disco, más Diego Robertazzo y Javier Vega y el disco fue mezclado por Ale Vázquez en Godzila Studios y Estudios Sansara.
Sístole compartió escenario con Cielo Razzo, Fluido, Eruca Sativa, Utopians, Cirse, La Mississippi, Los Vándalos y Marilina Bertoldi, y tiene una larga historia desde hace una década.
Luego de su primer EP, que tuvo como corte de difusión “Sigo” y que fue grabado en los estudios californianos Trakworx, en 2015 lanzaron su primer disco de larga duración llamado “Fuego”, compuesto por 12 tracks, y cuyo primer corte fue “Más tranquilos”, al que se agregaron “Distancia”, “Después de estallar” y “Todo por hoy”.
En 2019 graban una versión de un clásico del rock argentino, “El bar de la calle Rodney”, de La Portuaria, junto a Diego Frenkel, quien también participó en un videoclip de esta versión con Sístole. En tanto, en 2020 lanzaron el sencillo “Refugio”, de alta rotación. “Al fin del mundo”, que se estrena hoy, es la flamante producción de la banda rosarina.


Por Nicolás Maggi
