El sol llega al cénit y anuncia la llegada del mediodía. De repente, un puñado de entusiastas amantes del fútbol hace una pausa en el picado que venían disputando en el predio del Sindicato de Prensa. La imagen sorprende porque el calor aún no abrasa a los players como suele suceder ya entrada la primavera. En eso, uno de los periodistas sale corriendo rumbo a sus pertenencias y del bolsillo de su bolso saca una radio portátil para escuchar atentamente. La explicación es simple: comenzó "Trascendental", el programa que conduce José Maggi y todo un equipo, de lunes a viernes por LT8. Es que a lo largo de 60 minutos, —como si se tratara de la película "El Informante" de Al Pacino—, la información y la adrenalina corren para mantener las pulsaciones que llevaba ese partido, ya que allí se cuece toda la actualidad política, judicial y regional con un rigor periodístico, que denota un profundo trabajo de producción en equipo, lo cual denota el toque distintivo del programa.
Esa es la impronta de Trascendental y es lo que lo llevó a mantenerse a flote pese a todos los avatares de la profesión a lo largo de los años en la emisora líder de Rosario. Que cada chofer, taxista, oficinista o quien quiera que sea se tome un tiempo para encender la radio y buscarla en el dial si es que el mediodía lo toma manejando para actualizarse de información precisa, concisa y contundente en tiempo real, puesto que también hay móviles y entrevistas al aire. No hay mejor versión que pueda refrendar esa tarea como aquel mediodía del 11 de enero de 2008, cuando el represor Eduardo "Tucu" Costanzo se quebró al aire en pleno programa y rompió el pacto de silencio que llevaba contenido como una olla a presión para dar cuenta de las atrocidades que cometió la patota del II Cuerpo del Ejército en los cinco centros clandestinos de detención en Rosario y alrededores. Y como si esto fuera poco, ese testimonio fue ratificado dos años después ante el Tribunal que lo juzgó.
El periodismo, una pasión que llegó "de grande"
Con entera sencillez y compañerismo, José Maggi revela que se acercó al periodismo en su adultez y luego de haber constituido una familia e hijos. Para ese entonces ya había dejado la carrera de medicina y la nocturnidad del Instituto de Educación Técnica Nº18, donde se estudia la carrera de periodismo, entre otras, era lo que mejor se amoldaba en ese momento. "Empecé a estudiar de grande, ya estaba casado y era padre de un hijo. No pasé por la facultad (Ciencia Política y RR II de la UNR), pero me formé en el Iset Nº18. Y como había que estudiar y trabajar, me vino muy bien la nocturnidad del Iset. Allí descubrí de grande que me gustaba mucho esto, pese a que hasta ese entonces me consideraba un médico frustrado como tantos otros colegas en esta profesión", revela Maggi.
También comenta que como aquel joven que sintió de lleno los coletazos de la década del '90, se acercó al periodismo inspirado en las columnas del diario que fundó Jorge Lanata, entre otros referentes a nivel local. "Como un hijo de los '90, a mi me gusta considerarme dentro de ese Página/12 de (Jorge) Lanata, que en ese momento marcaba la agenda mediática desde una visión diferente a la hora de construir la noticia, pese a que Lanata terminó en un lugar que uno no comparte prácticamente en nada. Después me gustó mucho el Gallego Gonzalo como comunicador en Canal 5 porque su opinión tenía mucho impacto", valora.
Sus inicios en el medio
Posterior a la experiencia del Iset Nº18, Maggi inició su camino en Cablehogar en el '93 cuando tuvo la oportunidad de estar al frente del Servicio Especial de Noticias (SEN) con Denis Cardozo. Luego pasó a Canal 5 para formar parte de Hora Siete y finalmente llegó a la radiofonía local. "Ahí me tocó el móvil y luego recalé en el programa de la Estación del Siglo (FM 99.5), que se llamaba "En otras palabras"; después me tocó reemplazar a Pablo Feldman en "Los mejores", que era la nave insignia de LT8 y de ahí ya me quedé en la AM y pasé todos los períodos de la radio en el viejo edificio de la radio", detalla.
Fiel a su estilo, Maggi recuerda que durante todos estos años hubo diferentes conflictos gremiales que terminaron de forjar en la profesión a la hora de hacer radio. "Eso es importante a la hora de tomar decisiones. A veces, si uno no toma esas decisiones, pagamos costos muy altos por la exposición que tenemos que defender, más allá de las críticas o cuestionamientos y la dificultad de los temas que abordamos", reflexiona.
Trascendental, el toque distintivo del mediodía de LT8
Acompañado de un equipo de producción compuesto por Javier Felcaro, Georgina Belluati, Diego Montilla, con Marcelo Rinaldi en temas de ecología y Hernán Cabrera en deportes, Trascendental se caracteriza por ir al frente de la noticia y entregar testimonios clave de la clase política, la sociedad civil y un profundo compromiso por los derechos humanos.
Así fue que en 2008, la producción logró sacar al aire a uno de los integrantes de patota responsable de cometer delitos de lesa humanidad durante la última dictadura. Corría la segunda semana de enero de 2008, precisamente el 11 de ese mes. Dos años después, Costanzo declaró en la Justicia Federal y ratificó todo lo dicho en el programa.
"Es el primer programa de radio en el que habló el único represor que se quebró y entregó a sus compañeros como fue Eduardo "Tucu" Costanzo, cuyo testimonio fue ratificado ante la Justicia Federal en la megacausa Díaz Bessone y permitió detener a toda la patota de Feced (por el jefe de la policía local durante ese proceso)", resalta con orgullo, Maggi, en uno de los toques distintivos que destaca de su labor periodística junto a su "mesa de trabajo" como le gusta denominarla.
En ese sentido, afirma: "Sin dudas fue una medalla que podemos tener en "Trascendental" por el hecho de seguir de cerca las causas de Derechos Humanos durante mucho tiempo". Costanzo fue parte de la patota que operó en cinco centros clandestinos de detención de la provincia: La Calamita, Quinta de Funes, Escuela Magnasco, La Intermedia y Fábrica de Armas.
Un programa a "mil revoluciones"
"En Trascendental se trabaja a mil revoluciones. Son 60 minutos donde hay información, entrevistas, chistes y buena onda pero con mucho trabajo previo de cada uno de los integrantes que conformamos el equipo periodístico en una mesa de trabajo como nos gusta. A veces sale y otras no tanto, pero le ponemos la mejor onda", comenta.
Y define: "La verdadera radio se caracteriza por ser una mesa de trabajo donde los grupos se forjan después de años de laburo, donde compañeros de estudios, productores y hasta el propio operador se conocen prácticamente de memoria producto de esa experiencia".
Anécdotas de radio en LT8
"Cuando hacíamos "Locos por la radio", en LT8, con Gachy Santone, Marcelo Rinaldi y Marcelo Mogetta pasaban muchos grupos musicales. Resulta que en la vieja LT8 teníamos un piano y cada artista que venía no lo podía creer. En una oportunidad vino Catupecu Machu, ya había pasado el accidente de Gabriel Ruiz Díaz, y Fernando (el cantante y líder del grupo) se sentó en el piano, el otro músico tomó la guitarra y el baterista agarró la urna que teníamos a mano, improvisó un cajón peruano y se pusieron a tocar", describe Maggi aún sorprendido por esa zapada de músicos.
Y en eso agrega: "La verdad que no podíamos creer lo que habían hecho con esa canción allí improvisada y esa fue una de las tantas anécdotas que nos dejaban los artistas cada vez que venían al estudio".
Asimismo, también recuerda aquellos tiempos difíciles para hacer radio y que van de la mano además con la labor periodística. "Otra cosa muy sentida fue cuando logramos reunir LT8 y LT3 a través de la bandera argentina (Alta en el cielo) que nos había prestado (Julio) Vacaflor se convierten en hitos históricos. El hecho de hablar con personas que te atienden por el hecho de trabajar en tal o cual medio y que luego sucede que en la calle no saben ni quién sos. Esa manera de relacionarte a través de la profesión te otorga cierta adrenalina que no ocurre en otras profesiones", señala.
La radio y las nuevas tecnologías
Para Maggi, el avance de la tecnología no parece ser una contingencia a la hora de hacer periodismo sino que puede transformarse en valor agregado en pleno proceso de adaptación al medio. "Nos ocurre con el fotógrafo Francisco Guillén, que suma videos y fotos a la página de la radio y eso le otorga un plus para poder llegar a la audiencia con la noticia de otra manera, además de la cobertura que suele realizar el cronista en cada móvil", sostiene.