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Gracias a las bondades del trabajo remoto, diseña giras internacionales desde su oficina en La Sexta. “Todo se alineó bastante bien para que pueda trabajar desde acá. Obviamente viajo mucho, voy y vengo un montón. Tengo un lado nómade y me gusta viajar. Pero encontré un equilibrio en trabajar desde acá, viajar a los ensayos y a las giras, y después volver”, sumó la arquitecta.
En su rosarinidad acérrima, hay una sola característica de la identidad local que Merolla no adquirió: “Cero fútbol. Pero mis hermanos son de Newell’s, mi novio es de Central, así que el finde pasado estuvo intenso. Pero voy a los estadios a ver shows nomás”, aseguró.
El largo camino a la vocación
A pesar de su juventud, Merolla exploró distintas aristas creativas antes de conciliar todo en su actual profesión. Mientras hacía la carrera de Arquitectura, se dedicó a cantar y al arte plástico. Esas curiosidades la fueron acercando al mundo de lo que hoy denomina como arquitectura efímera, vinculado a imaginar y materializar universos escénicos.
En 2018, cruzó caminos con el escenógrafo santafesino (nacido en Tortugas, formado en Rosario) Nicolás Boni, que se destaca en óperas de todo el mundo. “Cuando todavía estaba en la facultad, hacía legajos técnicos para óperas internacionales. Así empecé a mechar la arquitectura con la música”, recordó Corinne. Su debut oficial fue ese mismo año en La Zarzuela de Madrid.
Mientras tanto, siguió construyendo su propio camino en Rosario. “Arranqué medio sola a hacer el camino. Pintaba telones en la terraza de mis viejos, todo muy manual. Y como también era artista plástica, aparecía esa faceta también”, apuntó Merolla. Algunos de esos telones fueron para shows de bandas locales como Bulldog y Farolitos.
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Una socia y una puerta
El quiebre fundamental para Coey llegó gracias al vínculo con una referente del rubro: Sooner Routhier, su mentora y actual socia, que venía de trabajar con artistas como Kiss, The Weeknd, Muse y Paramore. Según la rosarina, ese acercamiento, que inauguró un círculo virtuoso de trabajo, fue el resultado de una mezcla perfecta de “timing” y arrojo. “Le escribí así medio de caradura. Le dije ‘hola soy fulana, me gusta mucho tu trabajo’”, recuperó Merolla entre risas. Justo en ese momento, hace unos tres años, Sooner estaba conformando The Playground Creative, un colectivo global de creativos vinculados a los espectáculos en vivo. La puerta estaba abierta, y Corinne entró.
“Le hablé en el momento indicado. Obvio cuando empezamos a trabajar juntas hubo una sinergia increíble desde el minuto cero. Ella es especialista en iluminación, de hecho es la iluminadora actual del show de Coldplay que está de gira hace mil años. Yo soy más de la parte escenográfica, espacial y de la dirección artística. Así que hacemos un match bastante sólido para armar todo lo que es puesta en escena”, agregó la rosarina.
“Ella es más grande que yo y tiene una trayectoria increíble. Es una mentora maravillosa para mí. Es muy generosa, siempre me abrió las puertas a muchas personas y muchos proyectos. Estoy creciendo a pasos agigantados. Hay mucho ida y vuelta, somos bastante ying y yang. Y somos bastante parecidas en la forma de ser así que nos entendemos muy bien. Somos amigas y ella es como una hermana creativa para mí. Me encanta laburar con ella”, cerró Corinne sobre Routhier, junto a quien trabajó en la gira de Green Day.
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Corinne junto al artista colombiano Manuel Turizio, que se encuentra en plena gira mundial con un show de alto despliegue
Foto: Javi Shoot
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El valor del show en vivo
The Playground Creative tiene un lema que dice mucho sobre la actualidad del rubro: “Tenías que estar ahí” (en inglés original: “You had to be there”). Desde la pandemia, la experiencia de la música en vivo ganó otro valor. Hay un entusiasmo renovado por comprar entradas y ser parte de ese evento único, efímero, memorable, colectivo. La escala crece progresivamente y cada vez más artistas llegan a presentarse en estadios.
A pesar del registro continuo de los shows que permiten los celulares y motivan las redes sociales, hay una dimensión inconmensurable del vivo, imposible de captar en imágenes o videos. Eso que sólo permite el estar ahí. En ese sentido, la puesta en escena es un elemento clave y Corinne lo sabe.
“Las cosas son cada vez más monumentales. Siento que se anhela mucho el momento de ver a estas bandas y se apuesta cada vez más a la puesta en escena. El hecho de que todo sea tan visible y comunicado, a través de los teléfonos y las redes, también nos hizo subir cada vez más la vara. También a nivel tecnológico cada vez aparecen más recursos y más elementos. Todo va contribuyendo a que la puesta en escena y el show en vivo crezca”, contó Merolla.
“Uno va a ver un show y ni se imagina la cantidad de personas que trabajan ahí. Es como una empresa gigante. Es infinito, hay muchas personas involucradas, hay muchos detalles, desde la comida de los hoteles de las personas del equipo, hasta quién arma y desarma los montajes. Son equipos realmente muy grandes. Obviamente hay algunas giras más chicas y otras de mayor escala, dependiendo del proyecto, pero hemos hecho de todos los colores”, sumó la rosarina.
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Para el show de Manuel Turizio, la rosarina Corinne Merolla diseñó una puesta que incluye una casa
El trabajo con Green Day
El show de Green Day, que se podrá ver en Argentina en el estadio de Huracán el próximo miércoles, es uno de los grandes. El “Saviors Tour” de la emblemática banda estadounidense es una gira mundial que incluye la presentación de su nuevo disco (“Saviors”) y la celebración del aniversario de dos de sus discos clave: “Dookie” de 1994 y “American Idiot” de 2004.
“Tengo todavía mi CD de ‘American Idiot’ de cuando era adolescente, y ahora tiene como un valor extra”, afirmó Corinne. “Es un show bastante interesante porque al ser punk no tenés tanto lugar a cuestiones más bien teatrales, así que adaptamos mucho la dirección de arte de tapa de cada álbum”, agregó.
Junto a Sooner, se encargaron de trasladar los potentes universos visuales y narrativos de cada disco al escenario. “Hay muchos chistes internos en las visuales, muchos guiños que son exclusivos para fanáticos”, anticipó.
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En este sentido, aseguró que en su tarea hay mucho de ilusionismo, de hacer posible lo aparentemente imposible. “Viene un artista y te dice: ‘quiero volar’. Vos le decís ‘joya, dejame ver cómo’ y lo aterrizamos”, aseguró, y lo equiparó con el trabajo de cualquier arquitecto.
“El proceso es el mismo: es la materialización de una idea creativa, así sea una casa, una instalación urbana, un show, o un parque inflable de juegos. En mi caso, en vez de tener un cliente que viene y me dice ‘quiero ampliar el garage de mi casa’, hay un artista que me dice ‘quiero presentar este disco’. Es traducir esa idea del cliente a un espacio”, detalló.
Para Merolla, la visita de Green Day no sólo tiene el valor especial de la localía, sino que también es un reencuentro con su trabajo y con el enorme equipo de trabajo que lo sostiene destino a destino: los técnicos, los mánagers, los músicos. “Se arman pequeñas familias en cada espectáculo”, apuntó.
Finalmente, la rosarina habló de su deseo de trabajar con algún artista nacional. “En cuanto a artistas argentinos hay muchísimos que me encantan. Ahora muchos artistas crecieron un montón, tienen mucha visibilidad, y la verdad me encantaría trabajar con algún artista o banda local”, cerró.